Mi hijo se hace popó sin querer, ¿Qué Hago?

Mi hijo se hace popó sin querer, ¿Qué Hago?

El término encopresis se utiliza para nombrar una pauta de defecación inadecuada, consiste en que el niño evacua en lugares socialmente inapropiados, cuando ya tiene la edad de desarrollo adecuada (de 4 años) para hacerlo en el lugar correcto, (el inodoro).

Causas

Como sucede con la mayoría de los trastornos infantiles, resulta muy difícil determinar con claridad cuál es la causa primaria de la encopresis.

Existen explicaciones multicausales sobre su origen. Entre estas:

*Factores fisiológicos como: el estreñimiento, anomalías dietéticas.

*Factores de aprendizaje como: temor a defecar, experiencias o sucesos estresantes y problemas conductuales.

Los niños y niñas con este trastorno, sufren de mucha desaprobación social, de hecho se considera que es el segundo trastorno de la infancia con mayor incidencia de maltrato.

Ahora bien, llegado a este punto, ¿qué hacer?

En primer lugar llevar a cabo una evaluación con el pediatra de su hijo, es un paso clave para determinar cualquier factor fisiológico que pueda estar influyendo en la condición. Seguidamente, solicitar ayuda psicológica para manejar las emociones y creencias que pueden surgir en relación a la condición de su hijo. Recuerden, “padres emocionalmente sanos”, es el mejor factor protector que le pueden brindar a sus hijos, para un crianza eficaz.

Pautas de ayuda

1.-El castigo debe ser el último recurso a utilizar en estos casos. Usualmente es suficiente castigo, sobre todo en niños mayores de 6 años, el rechazo social que reciben frecuentemente.

2.-Consulte a su pediatra sobre la valoración y el seguimiento de de una dieta sana y balanceada, en el caso de una encopresis (retentiva) por estreñimiento, lo más recomendable es una dieta rica en fibra.

3.-Instaure hábitos de defecación regular, esto se refiere a entrenar a los intestinos del niño a asociar los movimientos gastrocólicos relacionados con la defecación, con el momento de sentarse en el inodoro.

4.-El niño debe tomar agua en ayunas al despertar, luego desayunar (sano y balanceado), y acompañar el desayuno con una bebida caliente, (esto es recomendable para cualquier persona, logramos una mejor digestión de esta manera, que con bebidas frías).

5.-Después de desayunar, debe esperar entre 15 a 20 minutos y posteriormente sentarse en el inodoro por unos 5 a 10 minutos.

6.-Recuerden muy frecuentemente el niño no querrá estar sentado en el inodoro, ya que podemos estar tratando con un entrenamiento inadecuado o forzoso al uso del mismo, por ello debemos propiciar un ambiente de calma. Pueden agregar algún aromatizante al baño, colocar música o si se trata de niños más pequeños permitirle tener un juguete durante el tiempo que permanezcan sentados.

7.-Finalizado el tiempo de estar sentado, si el niño logra defecar, es fundamental reforzar la conducta. Si por el contrario el niño no logra defecar omitimos la recompensa, pero evitamos dar un discurso o castigo, porque con ello, solo seguiremos asociando la experiencia del inodoro con un acontecimiento desagradable.

8.-En casos de fobias al inodoro, comenzamos el entrenamiento en una vasija o vaso de cama, lejos del baño y nos acercaremos por aproximaciones sucesivas, día tras día, hasta llegar al baño y posteriormente al inodoro.

9.-En caso de accidentes (defecaciones en la ropa) durante el entrenamiento, es importante, y resalto, evitar demostraciones de molestia e incomodidad, debemos dejar de mostrar que está obteniendo llamados de atención por dicha conducta, queremos favorecer el llamado de atención por comportamientos deseados o aproximados al deseado. En estos momentos podemos utilizar una técnica llamada sobrecorreción, y consiste que el niño deberá bañarse y lavar su ropa interior. El objetivo es hacer un llamado a responsabilizarse por lo sucedido y darse cuenta de las implicaciones desagradables que conllevan la limpieza de las heces.

El proceso es largo, pero cuando se es consecutivo existen estadísticas de hasta un 80% de efectividad de los casos. El principal problema es que los padres se cansan y acaban siendo poco consistentes en el seguimiento de las rutinas, en especial levantarse temprano y con calma para completar los pasos en las mañanas antes de salir al colegio. Así que ánimo, y adelante, que las recompensas son mayores.

Fotografia de portada: okbebe.com

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Autor

Genesis Guerrero

Licenciada en psicología con experiencia en evaluación, manejo de procesos psicoterapéuticos individuales y grupales con niños y adolescentes. Me he desempeñado como psicólogo infantil, tutora en programas de estimulación de las habilidades de la inteligencia, maestra en apoyo a la integración de niños con diversidad funcional y necesidades educativas especiales. Co-creadora del programa cognitivo-conductual “Entrenamiento en Flexibilidad Cognitiva”. Con formación en Terapia de Juego, Gestalt, Modificación Conductual (A.B.A.) y Psicoanálisis Clínico Lacaniano con niños y adolescentes. Miembro del Foro del Campo Lacaniano de Venezuela y actualmente docente UCLA de la cátedra: Instrumentos de Exploración Psicológica II - Test Proyectivos.