Soltero a los 33: la confianza de saber que llegará

Soltero a los 33: la confianza de saber que llegará

 

“Penélope triste a fuerza de esperar, sus ojos parecen brillar, si un tren silba a lo lejos… Penélope, uno tras otro los ve pasar, mira sus caras, les oye hablar para ella son muñecos”.

 

Todos, en algún momento de nuestras vidas hemos estado en alguna encrucijada emocional; bien sea porque nuestro “cupido” flechó a la persona equivocada o, no sé si peor aun, algún caminante se marcha y te dice, al mejor estilo de Diego Torres: “adiós amor mío, no me llores, volveré antes de que los sauces pierdan las hojas, piensa en mí, volveré por ti…”. Pero, ¿realmente es viable – o como diría una gran amiga – compensa esperar sentados por la decisión o la vuelta de un amor?

jose-tadeo-bravo-floresPara responder, o al menos dar algunas luces sobre este tema me gustaría citar a Susana Manzanedo, una afamada psicóloga – española – especialista en violencia contra las mujeres. Para la terapeuta y especialista en emociones lo más importante es definir qué entendemos por amor.

Durante unas interesantes charlas interactivas realizadas al norte de la península ibérica, Manzanedo afirmó que la juventud recibe mensajes de igualdad y de respeto por la diversidad, e incongruentemente sigue almacenando información de patrones del pasado que causan un verdadero caos existencial a niveles de amor.

¿Esperamos creyendo en el cuento de hadas?

“Ellas, si quieren acabar comiendo perdices con el príncipe azul, deben ser sumisas, dulces, comprensivas, inocentes… Porque si no lo son, acaban amargadas y solas como las brujas. Ellos, en cambio, son los caballeros de brillante armadura y blanco corcel, que deben demostrar su valor y hombría para rescatar a la chica de la situación en la que se encuentra y así conquistarla, aunque su personaje no suele profundizarse más allá».

Y he aquí donde, a mi modo de ver, hay un giro dramático de los acontecimientos, la mayoría de las mujeres, e incluso algunos hombres, conectados con su lado sentimental – o por así decirlo femenino – no reciben el mensaje de ser capaces de superar las dificultades, ser resistentes, «porque su papel es el de esperar pacientemente a que vengan a rescatarles y así vivir felices».

Cuando despertar no es la opción

jose-tadeo-bravo-brindisCon esto no quiero juzgar a quienes deciden esperar por ese amor que vino y se fue, se quedó sin ganas de estar, o se fue sin haber desaparecido. Es una reflexión acerca de las emociones que se mueven en nuestro interior y ese tornado que se genera en nuestras entrañas al detener nuestras aventuras emocionales por alguien que no sabemos si está a por la labor de aventurarse con nosotros.

Yo estuve, luego de una dura y bastante llorosa separación, esperando ese amor de regreso y, en mi caso, no volvió, ni siquiera para decir adiós, bueno, para ser sinceros, volvió… desordenó, amó, ordenó y se marchó, solo que la segunda vez tomó un avión que no tenía destino cercano… Y hoy, cuando camino por la playa y veo a muchas personas vestidas de Rebeca Méndez – la del muelle de San Blas – no puedo evitar preguntarme si el amor de esta gente volverá antes de que el tiempo se escurra en sus ojos.

Cuidado con el miedo de otr@s

Quiero terminar citando un fragmento de Walter Riso, quien explica que las personas que temen asumir compromisos afectivos pueden llegar a consumir tus ganas o intenciones de vivir el amor a plenitud y en linealidad: “Me gustas, me encanta estar contigo, pero si te introduces siquiera un milímetro en el territorio de mi reserva personal e intentas poner a tambalear mi soltería/autonomía, me alejaré de inmediato”. ¡BE CAREFULL!

Y es que en las relaciones y el amor, muchas veces al detenernos a ver si nos alcanzan, lo más importante no es el hacer stop, sino más bien el analizar, en un sensato encuentro con tu yo interior, si realmente merece la pena dejar de volar por esperar que alguien te tome en vuelo.

Fotografías: Cristofer García

Instagram: Guanchee

Twitter: @tadebravo

Instagram: @jtadeobravo

Facebook Fan Page: José Tadeo Bravo Socorro

 

 

 

 

 

 

Comentarios

comentarios

Autor

Jose Bravo

Venezolano de 31 años, caraqueño de nacimiento y falconiano de corazón. Comunicador social, mención periodismo de la Universidad Santa María de Caracas, con diplomado en Relaciones Públicas y Comunicación Corporativa. Amante de la buena mesa, adicto a las entrevistas de personalidad, dicharachero, conversador, comedido, enamorado del champagne, detractor de las injusticias y las etiquetas. En el mapa del espectro político se decanta por la socialdemocracia, aunque insiste, etiquetas para qué? Católico practicante. Residente español desde el 2011. Vive entre la ilusión y el mundo real.