¿Por qué el inglés invade la publicidad y avisos comerciales en Colombia?

¿Por qué el inglés invade la publicidad y avisos comerciales en Colombia?

Al parecer, la independencia por la que sangraron los próceres colombianos en la Batalla de Boyacá en 1819 quedó en el olvido, y en lugar de ser una colonia española ahora somos una colonia de las marcas gringas.

 

La columna del pasado 2 de diciembre de Antonio Caballero abordó un tema muy interesante: el uso, o mejor, el abuso de los anglicismos en la publicidad de Colombia.

Recuerdo que durante unas vacaciones que tomé en mi país a los pocos años de haberme mudado a los Estados Unidos, me asombré cuando vi numerosos avisos que decían “SALE” en un almacén de cadena de la Costa Atlántica.

Por un segundo me confundí y pensé que todavía estaba en Orlando, Florida, ciudad en la que vivía en esa época. Han pasado por lo menos ocho años y lo que parecía una simple táctica de venta, se convirtió en un estilo de vida en Colombia.

Al parecer, la independencia por la que sangraron los próceres de la patria en la Batalla de Boyacá en 1819 quedó en el olvido, y en lugar de ser una colonia española ahora somos una colonia de las marcas gringas.

La lengua castellana se desborda en riqueza y los países que tenemos el privilegio de tenerla como lengua materna agrupamos, actualmente, los 477 millones de hispanohablantes nativos listados en el informe del Instituto Cervantes de 2017. Según las cifras de este reporte, el español es la segunda lengua materna en el mundo, superada solamente por el chino mandarín.

A pesar de la importancia del español en el mundo, la obsesión por el inglés–el cual es sin duda una herramienta muy positiva que enriquece la vida educativa y profesional de cualquier individuo–en muchos casos no apunta al objetivo de aprender el idioma sino al afán de distinción social.

En los comentarios de la columna de Caballero, los lectores citan el arribismo como la causa de la invasión anglo en la publicidad y avisos comerciales. Consideran que los colombianos que son aficionados a las marcas extranjeras o servicios publicitados en inglés se creen de sangre azul y exhiben los reconocidos logos para diferenciarse del común.

Sin embargo, en mi opinión, la influencia del inglés en Colombia va más allá. La transformación de la población, causada por la emigración de millones de compatriotas a Estados Unidos–incluida esta humilde servidora–ha generado una asociación con los productos y las marcas de estos países por asimilación.

También, el dominio del inglés en muchos sectores de la economía es irrefutable. La banca, las nuevas tecnologías y el comercio exterior, entre otros, utilizan el inglés en su funcionamiento ya que es el idioma universal de intercambio.

Pero de ahí a que el turismo, la gastronomía y en general la industria de servicios y productos que los colombianos consumen a diario estén inundados de anglicismos con el objetivo de subir la categoría y cobrar más, simplemente demuestra la pereza y falta de creatividad de los profesionales de la publicidad y mercadeo en Colombia.

Ahora bien, aunque amo escribir en español, tengo un argumento sobre la importancia del inglés. Cuando traduzco mis columnas para publicarlas en mi página en inglés goodcrazywoman.com, siempre me sorprendo por la diferencia en el número de palabras.

Mientras en español escribo 10 en inglés solo me lleva cinco o seis. El inglés es un idioma muy eficiente y entrega el sentido completo de una frase con pocas palabras. Si no me creen, aquí les dejo un pequeño ejemplo:

Establecimiento en español: Sala de belleza, manicure, pedicure y masajes.

Establecimiento en inglés: Spa.

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Autor

Xiomara Spadafora

Periodista y escritora colombiana, egresada de la Pontificia Universidad Javeriana de Bogotá. Durante sus años de universidad, realizó numerosas prácticas en varios medios de comunicación -escritos y de televisión- en búsqueda de su propio estilo literario. Sin embargo, el ambiente de farándula predominante en el periodismo de su país natal, la llevó a renunciar a su vocación al poco tiempo de graduarse. En 2004, Spadafora trabajó en la multinacional de petróleos Omimex de Colombia, y desarrolló el área de Comunicaciones Internas y Relaciones Públicas. En 2005, luego de hacerse residente en los Estados Unidos, decidió mudarse a este país en donde se casó y tuvo un hijo. En marzo de 2015 -diez años después de su propio exilio- el amor por la escritura revivió y comenzó a escribir una columna semanal en inglés llamada www.isjustanotherday.com. Gracias a la acogida de sus lectores de habla hispana, Spadafora decidió crear la página completamente en español: www.mividagringa.wordpress.com para facilitar su difusión en social media. Actualmente sus artículos son publicados en la revista digital www.lanota-latina.com