A los festivales de cine han llegado las penurias de Cubagua

A los festivales de cine han llegado las penurias de Cubagua

A través del cortometraje  “Flor de la Mar” del cineasta Jorge Thielen Armand, el mundo esta conociendo la precaria vida de una pequeña comunidad de pescadores de la Isla de Cubagua, en Venezuela.

 

FDLM_Salazar_1Jorge Thielen Armand es un joven cineasta venezolano. Después de graduarse de Comunicación Social en la Universidad de Concordia en Montreal, dedicó tres años a su primer cortometraje, “Flor de la Mar”, una conmovedora denuncia sobre la apremiante realidad de una pequeña comunidad de pescadores de la Isla de Cubagua, Venezuela y su lucha por salvar lo poco que queda de Nueva Cádiz, la primera ciudad fundada por los colonizadores españoles en América.

Próximo a ser lanzado en internet a partir de julio, su trabajo fílmico fue premiado como Mejor Cortometraje Documental por el jurado del 18º Cine Las Américas International Film Festival en Austin, Texas, y Mención Honorífica en el Caracas Doc Film Festival (2015). Ha sido presentado en más de 10 festivales internacionales hasta el presente.

Actualmente vive entre Toronto, Canadá y Caracas, Venezuela. Desea hacer un cine con propósito social y político, que refleje a los venezolanos en la pantalla, que provoque preguntas, que critique, que vaya más allá del entretenimiento que distrae de la realidad que se vive fuera de las salas de cine.

Flor de la Mar

“Flor de la Mar” nace del conocimiento que obtiene a partir de su experiencia familiar. “Mi abuelo, Jorge Armand Navarro, fue el arqueólogo encargado de excavar las ruinas de Nueva Cádiz durante 2007  y 2008. Yo estaba siguiendo su historia, y me impresionó mucho su descubrimiento de las ruinas de la primera iglesia católica en toda América. Cuando el gobierno canceló el Proyecto Cubagua, yo supe que allí había una historia que la gente merecía saber”.

La inspiración llegó justo cuando Jorge estaba por graduarse en la universidad. Propuso la idea a unos compañeros y armaron el viaje con pocos recursos y llenos de pasión. “No solo fue una oportunidad de hacer mi primera película independiente, también era una forma de conectar con mi abuelo y mi país de una nueva manera”, recuerda el cineasta.

La identificación profunda con la Isla de Cubagua y sus pocos pobladores se ve reflejada vivamente en el documental. “Al llegar y conocer a los pescadores, descubrí que yo tenía una conexión más fuerte con ese lugar y su gente. Estos pescadores sentían que estaban siendo expulsados de su tierra. Para ellos, esas piedras que son las ruinas de Nueva Cádiz representaban la única esperanza de salvar su isla. Pero ya el gobierno los había traicionado con sus promesas de restaurar las ruinas y mejorar las condiciones de vivienda en Cubagua”.

El momento fue propicio para que de la unión entre hombres de mar, ruinas de Nueva Cádiz y un venezolano al que le duele su país, naciera una propuesta fílmica de gran valor social. “Yo volvía a mi país por primera vez en cuatro años. Cargaba un sentimiento de pérdida de identidad, de un lugar al cual pertenecer. No me sentía ni de aquí ni de allá. Así me identifiqué con los pescadores y con esa isla abandonada que pretendía ser parte de un país que la tenía olvidada”, expresa.

Proyecto en manos

Jorge Thielen Armand trabaja actualmente en la post-producción de su ópera prima, “La Soledad”, una mezcla entre documental y ficción; una historia que le toca de cerca donde los personajes, sin experiencia actoral, se interpretan a ellos mismos en un drama que se desarrolla en Caracas, en cuya jungla urbana vive José, quien un día descubre que la decrépita mansión que habita pronto será demolida. Con la esperanza de salvar a su familia de la falta de vivienda, José se embarca en una búsqueda mística para encontrar unas “morocotas” (piedras) de oro que se cree están enterradas en esta casa.

La película fue desarrollada y financiada por el programa Biennale College – Cinema, con la producción de La Faena (Rodrigo Michelangeli & Jorge Thielen Armand, Venezuela/Canadá), Alfarería Cinematográfica (Adriana Herrera & Fermín Branger, Venezuela) y Ardimages UK (Manon Ardisson, Inglaterra). Será estrenada en el Festival de Venecia, en septiembre de este año.

Ambas historias tienen vínculos a su propia vida, pero hay más puntos en común: el pasado, el olvido. Así lo confiesa Jorge: “la misma pérdida de identidad que me inspiró durante la realización de Flor de la Mar me ha inspirado a hacer La Soledad. Cubagua y La Soledad son como unos oasis que protegen a sus habitantes del caos que los rodea. Son lugares del pasado, olvidados por nosotros”.

 

 

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Categorías: Cine, Cultura y Literatura

Autor

Anna Müller

Anna Müller es comunicadora social, egresada de la Universidad Central de Venezuela. Su trayectoria profesional abarca medios impresos, comunicación corporativa y marketing digital. Ama los libros y el cine. Es directora de redacción/edición de La Nota Latina. Actualmente reside en Lima.