Ansiedad: ¿mecanismo de defensa o enfermedad?

Ansiedad: ¿mecanismo de defensa o enfermedad?

La ansiedad, el miedo, el estrés, no son más que estados de alerta, de anticipación de nuestro organismo, visto desde nuestra perspectiva integral. Son mecanismos de defensa que poseen los seres humanos para anticiparse a hechos que les acontecen.

Escuchamos en nuestro día a día: ¡tengo miedo!, ¡estoy ansioso!, ¡tengo estrés!, entre muchas otras frases similares. Ya acostumbrados a oírlas, perdemos la esencia de su significado y las vamos adaptando al vocabulario personal común. La ansiedad, el miedo, el estrés, no son más que estados de alerta, de anticipación de nuestro organismo. Desde nuestra perspectiva biopsicosocioespiritual, significa que algo amenazante viene hacia nosotros, o por lo menos así lo estamos percibiendo en ese justo momento. Es un mecanismo de defensa casi general que poseen los seres humanos para anticiparse a hechos que les acontecen, cierto grado de ansiedad, el eutrés (estrés positivo, ese estado de tensión que nos mueve para alcanzar cosas) y hasta el miedo nos mantienen en continuo movimiento, toma de decisiones, y finalmente adaptación a las circunstancias que nos rodean. Sin embargo, cuando ese mecanismo se nos escapa de las manos, generando situaciones comprometedoras para nuestra salud, física, mental y emocional, tendemos a sentirnos atrapados en un callejón sin salida, que evidentemente se convierte en un círculo vicioso al cual nos acostumbramos de manera enfermiza, encerrándonos cada vez más hasta asfixiarnos, generando enfermedades que nos desequilibran totalmente.

stress-1837384_640Muchas personas se preguntan las causas de dichas situaciones: tienen que ver con la genética, el estilo de personalidad, la manera en la cual aprendimos a afrontar el estrés y elementos ambientales que los precipitan.

La realidad muestra un abordaje clínico rápido desde la perspectiva farmacológica, y la decisión de la persona de buscar ayuda, una ayuda profesional y funcional, ya que suelen darse opciones de familiares o amistades, bajo una óptica que por lo general empeora la situación, como por ejemplo: “tómate unos vinitos”, “vamos a comer algo”, “vamos a divertirnos”, “prueba esto”, y son posibles soluciones momentáneas que sumen a largo plazo a la persona en su aflicción. Si bien es cierto que hay un factor genético, la química cerebral puede ser modificada por el bienestar exterior que tú mismo bajo el compromiso de ser feliz y sentirte bien, puedes brindarte, mediante adecuadas decisiones, entre las que se pueden citar: hacer ejercicios, yoga, relajación, terapia psicológica, una adecuada y nutritiva alimentación, realizar alguna actividad que te guste, te focalice en algo que te haga sentir productivo y brinde un beneficio, no solo personal, sino además a los que nos rodean; organizarse para realizar actividades nuevas que le permitan al cerebro identificar cambios en nuestras vidas y constatar que éstos son posibles.

Todo lo anterior es una visión muy macro de la situación que la persona vive en su momento, y ante la cual desea una salida, una solución; mas en muchas ocasiones, la misma ansiedad, miedo o estrés lo mantienen en el mismo sitio sin accionar, no permitiéndole ver más allá de sus narices, como coloquialmente se dice, o la percepción de un horizonte a lo lejos.

La teoría de Eric Berne

man-114437_640Es por ello que menciono a Eric Berne, un psiquiatra canadiense, creador de la teoría de Análisis Transaccional (AT), el cual fue influenciado por Freud, Erikson, entre otros.  Su teoría de las Posiciones Existenciales, las cuales asumimos desde que somos niños y aprendemos a través de nuestras interacciones con el medio ambiente, donde percibimos que nosotros podemos estar Bien (OK) y los demás no están bien (NO OK), que nosotros no estamos bien (NO OK), y que los demás están bien (OK), que nosotros no estamos bien (NO OK) y que los demás no están bien (NO OK), cuando en la realidad todos tenemos la posibilidad de estar (OK) (OK). Sino demos un vistazo a tantas personas que podríamos pensar que porque presentan una situación negativa o que lógicamente es para estar mal, llámese discapacidad física, situación económica mala, circunstancias devastadoras, y aun asi los vemos emprendiendo al mejor estilo sus propias vidas.

Kerstéz (1973) añade una quinta posición, la posición realista. Yo estoy más o menos y tu estas más o menos, esta posición permite a la persona valorar lo positivo y negativo en nosotros mismos y de los demás, ya que no siempre puede estar “OK”. Dicha observación surgió como critica a la visión irreal, según Kerstéz  de Berne de (OK/OK), sin embargo, a lo que Berne se refirió fue a la posibilidad que tenemos todos los seres humanos de llegar a una dinámica sana de sentirnos bien, y reconocer que el otro a mi alrededor también goza de dicha posibilidad y que forma parte de un relacionarse sanamente.

Internalizar esta dinámica ayuda al ser humano a confiar en ese poder interno de decisión de hacer mejor las cosas cuando no va muy bien o por lo menos no se perciben bien, y a su vez reconocer cuál es el rol que está jugando, ubicándolo en posiciones existenciales insanas, es decir, estamos en la vida en el rol de víctima, donde nos percibimos sin poder, sin herramientas, y con la necesidad de que otros, situaciones o elementos externos nos solucionen los problemas, o jugamos a ser salvadores y nos metemos a ayudar a los demás sin ser solicitada esa ayuda, a tener la soberbia de pensar que los demás están mal y debo salvarlos o finalmente jugamos a ser perseguidores, y sentirnos superiores y pretender que los demás hagan las cosas como queremos y cuando queremos. Estos roles no son para nada factibles para dejar de sentir ansiedad, miedo o estrés, ya que muy al contrario exponen al ser humano a andar vagando por las calles de la desilusión, de la frustración,  del caos y el tiempo pasa y la problemática se hace crónica, casi parte de ti, y es muy seductora la comodidad de estar atado a un juego psicológico pero súper dañino, no permitirte crecer, evolucionar, tomar las riendas de tu vida, decidir, cambiar lo que no te gusta, promover en ti lo que te gusta y te hace bien  y reconocer que el otro puede hacerlo al igual que tú.

Hay momentos donde debes tomar decisiones sin mirar atrás, pensando única y exclusivamente en tu bienestar, tomando las oportunidades que se nos brindan día a día. ¡¡¡OPORTUNIDADES!!!! De la raíz del latin, op (antes) y portus (puerto).  Significado: ante el puerto. Porque ante los diversos peligros de alta mar, cuando los marineros se veían frente al puerto, reconocían el regalo de la vida de una nueva ¡OPORTUNIDAD!  Hasta la próxima entrega y haz que algo bueno suceda en tu vida.

Twitter: @Marialem36.

E-mail: morales.maria111@yahoo.com

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Autor

María Alejandra Morales

Nació en Venezuela y reside en Texas. Psicóloga egresada de la Universidad Rafael Urdaneta en el año 1.997. Con preparación en Reiki, Análisis Transaccional, Neurociencias en el Aula y Técnicas de Mejoramiento de la calidad en el Aula de L. Ronald Hubbard. Experiencia en el ejercicio de la Psicología Clínica, Escolar y Docencia: nivel técnico y superior. Facilitadora de los talleres: Importancia de la Educación Inicial, Agresividad Infantil, Sexualidad Infantil, Integración Familia, Escuela y Comunidad, La Dislexia: reto a descifrar lo leído, Excelencia Personal. Escritora de corazón. Finalista del III Concurso "Cuéntale tu Cuento a La Nota Latina" con el cuento: "La Migración de Frabe". Mi lema de vida es: Vive cada día con fe, pasión y creyendo en ti.