América Latina y las infraestructuras
***Por cada 10 puntos de incremento en Internet un país puede aumentar en 1% su PIB
Eco-Notas - Los servicios mercadeables internacionalmente son una de las áreas de mayor futuro para América Latina. Para dar sustento a éstos la inversión en infraestructura informática y telecomunicacional resulta primordial.
Un estudio comparativo realizado por Ericsson, Arthur D. Little y la Universidad Tecnológica Chalmers de Suecia, sirve de ejemplo a lo dicho. Por cada diez puntos de incremento en la penetración de banda ancha en Internet un país puede llegar a aumentar en 1% su PIB ("Duplicar la velocidad de banda ancha sube el PIB", TELAM, 8 octubre, 2011).
Pero más allá de los servicios, y dentro de ellos los que se prestan a distancia, América Latina requiere invertir en infraestructura teniendo en mente el desarrollo humano, la producción agrícola e industrial y el incremento y diversificación de sus exportaciones. Diversos estudios muestran que si América Latina invirtiese lo mismo que Corea del Sur en infraestructura (cantidad promedio dentro de los tigres asiáticos), su PIB per cápita podría incrementarse en alrededor de 4% y la desigualdad social podría reducirse entre 10 y 20 por ciento.
Sin embargo, para alcanzar ese nivel la región debería invertir entre 2,4 y 5 por ciento de su PIB durante veinte años continuos. De hecho, la brecha en infraestructuras entre América Latina y los siete tigres asiáticos se incrementó sustancialmente entre 1980 y 1997: 48% en telefonía fija, 91% en capacidad de generación eléctrica y 53% en longitud de sus sistemas viales. Tal diferencia explica en importante medida la brecha de 30% en el crecimiento del PIB de ambas regiones entre 1980 y 1997 (Marianne Fay y Mary Morrison, Infraestructura en América Latina y el Caribe: Acontecimientos Recientes y Desafíos Principales, Bogotá, Banco Mundial-Mayol, 2007).
De acuerdo al Banco Mundial durante la segunda década de los ochenta los gobiernos latinoamericanos redujeron drásticamente sus inversiones en este campo, lo cual trajo consigo un consiguiente deterioro de sus infraestructuras. Ello fue producto de las políticas de austeridad y de transferencia de responsabilidades al sector privado, resultantes de las reformas estructurales impuestas por el FMI. Las inversiones realizadas durante los noventa resultaron a su vez insuficientes para recuperar el impulso perdido. El sector público contrajo su presencia en este sector a la espera de que la apertura del mismo a la participación privada generaría ingentes inversiones.
Pero ello no ocurrió. La inversión pública en este sector en las seis mayores economías latinoamericanas, que había sido del 3,1% del PIB durante el período 1980-1985, cayó a 0,8% entre 1996 y 2001. A su vez la inversión privada en infraestructuras en esas economías, que había sido de 0,6% entre 1980 y 1985, aumentó a 1,4% entre 1996 y 2001.
En otras palabras la inversión total, pública y privada, en los seis grandes países de la región descendió del 3,1% del PIB en el período 1980-1985 a 2,2% en el período 1996-2001 (Marianne Fay y Mary Morrison, obra citada).Desde 1985 América Latina sufre un rezago importante en materia de infraestructuras.
Alfredo Toro Hardy
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