Estados Unidos: El costo de la dejadez
Su desregulación del sistema financiero permitió que se cometieran todo tipo de excesos
Eco-Notas - La dejadez en la que ha incurrido EEUU en estas últimas décadas resulta incomprensible. La misma responde a una total carencia de visión estratégica. Su infraestructura ocupa hoy el rango número 23 en el mundo, por debajo de la mayoría de los países desarrollados. Si bien sus grandes universidades privadas son aún las mejores del planeta, su sistema educativo en general evidencia profundo rezago.
De acuerdo al Programa Internacional de Evaluación de Estudiantes de la OCDE, correspondiente al 2011, los alumnos norteamericanos ocuparon el lugar número 32 en matemática y las posiciones 23 y 24 en disciplinas humanísticas (Hanushek y Peterson, "Why can't American students compete with the rest of the world", Newsweek, 5 septiembre, 2011; Zakaria, "Are America's best days behind us?, Time, 3 marzo, 2011).
La capacidad manufacturera del país está en vías de extinción. En palabras del Consejo de Asesores Presidenciales en Ciencia y Tecnología: "A pesar de haber sido el mayor productor de manufacturas por más de 100 años, en las últimas décadas las manufacturas han venido declinando como porcentaje del PIB y del empleo. Este declive se ha hecho manifiesto en la última década y no se limita sólo a los productos de baja tecnología sino que se extiende a las tecnologías avanzadas... No podemos mantenernos como la turbina innovadora del mundo si seguimos abandonando la actividad manufacturera" ("Report to the President on Ensuring American Leadership in Advanced Manufacturing", Washington D.C., junio 2011).
Sus externalizaciones en empleos de cuello azul y de cuello blanco han creado millones de puestos de trabajo en países de mano de obra barata, a cambio de hacerlos desaparecer en su territorio. Al promover la incorporación de 1,5 millardos de chinos, 1,3 millardos de indios o 250 millones de indonesios a la ecuación laboral global, dentro de una carrera por los menores costos productivos, se han convertido en una fortaleza asediada. Un informe de junio del 2008 del Harvard Business School reportaba que 42% de los empleos que hoy ocupan los norteamericanos corren el riesgo de ser exportados (Huffington, Third World America, New York, 2010).
Luego de haber propiciado un gigantesco excedente comercial en manos de los chinos, al crear allí los puestos de trabajo que destruían en su territorio, permitieron que éstos financiaran su festín de la deuda. El excedente comercial chino frente a EEUU pasó de 28 millardos de dólares en 2001 a 252 millardos en 2007 (Chellaney, Asian Juggernaut, New York, 2010). Este dinero permitió adquirir deuda estadounidense. Según Zakaria: "A través de su acumulación masiva de deuda estadounidense, los chinos terminaron subsidiando la razón que la causaba: un consumo desenfrenado. Ellos financiaron nuestra orgía de gasto" (The Post-American World, London, 2010).
Su desregulación del sistema financiero, acompañada del dinero barato que otros proporcionaban, permitió que se cometieran todo tipo de excesos. Comenzando, desde luego, por la posibilidad de adquirir hipotecas al 100% sin ingresos, empleo o activos, lo cual desató una gigantesca crisis financiera que le exportaron al mundo.
Alfredo Toro Hardy
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