La llegada del neoliberalismo
Eco-Notas - Desde 1948 la economía latinoamericana se rigió por el modelo de sustitución de importaciones. Si bien el mismo produjo crecimiento económico, ampliación de la base industrial y mayor distribución del ingreso, en su interior anidaban importantes contradicciones y vulnerabilidades. Y éstas estaban listas para provocar la implosión del sistema cuando se produjera una concatenación adversa de circunstancias internacionales.
Las mismas llegaron de la mano de una importante deuda externa. Ante una banca internacional repleta de petrodólares y bajo la creencia de que los intereses se mantendrían bajos en un futuro previsible, los países latinoamericanos se endeudaron masivamente durante los setenta para invertir en infraestructura y modernización de sus empresas estatales.
La llegada del dúo Thatcher-Reagan, a finales de los setenta y comienzos de los ochenta, cambió por entero el orden de cosas existente. Confrontados a una inflación empujada por los altos precios del petróleo, Washington y Londres decidieron enfrentar la situación mediante medidas macroeconómicas tales como el alza de las tasas de interés y la reducción del gasto público. Lo primero hizo que los intereses se dispararan, llegando a 20% en Estados Unidos. Lo segundo condujo a una recesión en las economías dominantes que produjo una drástica caída en el precio de las materias primas. La combinación de ambos factores colocó a América Latina en el peor de los mundos posibles. De un lado su deuda se incrementó de manera exponencial pasando de 45,2 millardos de dólares en 1975 a 333 millardos en 1982 (Yergin y Stanislaw, The Commanding Heights, London, 1998). Ello en gran medida derivado del efecto bola de nieve producido por las altas tasas de interés y por la necesidad de contraer nueva deuda para hacer frente al pago de la vieja. De otro lado los ingresos de nuestros países disminuyeron de manera significativa ante la caída de los precios en nuestra principal fuente de acceso a divisas: las materias primas. Así las cosas mientras había que pagar mucho más para servir la deuda, había muchos menos recursos con qué hacerlo.
Este período de vulnerabilidad extrema para la región vino a ser coronado con la llegada de un nuevo paradigma económico, también cortesía del dúo Reagan-Thatcher: el neoliberalismo. Colocada ante la necesidad de renegociar su deuda, América Latina debió confrontar a un monstruo ideológico que se manifestaba por vía del Consenso de Washington y de su brazo ejecutor, el Fondo Monetario Internacional. El resultado de ello no fue otro que la necesidad de comenzar a derribar de manera súbita todo el entramado sobre el que se sostenía el modelo de sustitución de importaciones. Era la condición exigida para obtener dinero fresco por parte de una banca internacional que había transformado al FMI en la alcabala de paso para acceder a sus créditos.
Lo anterior forzó a la región a tener que competir de la noche a la mañana con las corporaciones más poderosas del mundo. Ello, como era de esperarse, condujo a una masacre de nuestro aparato industrial.
Alfredo Toro Hardy
This e-mail address is being protected from spambots. You need JavaScript enabled to view it




