Apertura a golpe y porrazo
***La apertura económica de América Latina, determinada por el modelo neoliberal, respondió a la llamada terapia de choque. Esta apertura de golpe y porrazo puso a competir a nuestras entonces protegidas empresas con las más poderosas corporaciones del mundo
Eco-Notas - La apertura económica de América Latina, determinada por el modelo neoliberal, respondió a la llamada terapia de choque. Si en lugar de haberse seguido el dogma económico se hubiese procedido con el sentido común con que lo hizo China, cuando debió reformar su economía, la historia siguiente hubiese sido otra.
Esta apertura de golpe y porrazo puso a competir a nuestras entonces protegidas empresas con las más poderosas corporaciones del mundo. Según el antiguo secretario general de la UNCTAD, Rubens Ricupero, citando a la Cepal, para ese momento América Latina disponía de mayor capacidad manufacturera que Asia (prólogo a Alfredo Toro Hardy, ¿Tiene Futuro América Latina?, Bogotá 2004). Sin embargo el resultado fue la desaparición prematura y acelerada de gran parte de nuestro aparato industrial.
Por otro lado, y también bajo los parámetros neoliberales, se procedió a un proceso de privatización irracional de activos estatales. En palabras de Joseph Stiglitz: "Bajo las premisas del FMI y del Banco Mundial las privatizaciones debían hacerse rápidamente... quienes privatizaban con mayor celeridad recibían las mejores puntuaciones" (Globalization and its Discontents, London, 2002). Las mismas empresas públicas y de infraestructura en función de las cuales nuestros países se habían endeudado (deuda que forzó la apertura económica), pasaron a ser rematadas.
En la mayoría de los casos los beneficiarios de dichas privatizaciones fueron empresas extranjeras, lo que se tradujo en una inmensa transferencia de riqueza al exterior. El caso de las corporaciones españolas que participaron en este proceso resultó paradigmático. Su menor talla les había impedido competir en la escena europea, razón que motivó su venida. No obstante gracias a las rápidas capitalizaciones obtenidas con sus inversiones latinoamericanas pudieron insertarse en el mundo corporativo europeo, pero esta vez como jugadores mayores.
Como resultado de las privatizaciones buena parte de los proveedores locales de las antiguas empresas estatales fue forzado a la quiebra. En la medida en que los nuevos propietarios se deslastraron de las viejas cadenas de suministro para insertarse en cadenas intracorporativas, numerosas pequeñas y medianas empresas latinoamericanas fueron barridas del mapa. Muchas grandes empresas perdieron así su carácter de turbinas de desarrollo para transformarse en islas desconectadas dentro de sus entornos nacionales.
Junto a lo anterior vino el abandono de la investigación y el desarrollo tecnológicos, los cuales resultaron importantes durante el período de sustitución de importaciones. Bajo los nuevos parámetros toda idea de generación de tecnología endógena pasó a ser vista como innecesaria, asumiéndose que esta vendría asociada a la nueva inversión extranjera. El resultado fue el desmontaje de un aparato tecnológico que imbricaba a empresas y redes de investigación para ser sustituido por tecnología de maquila. Es decir, tecnología foránea aplicada a cadenas de ensamblaje extranjeras cuyo objetivo es producir para la exportación. Valga decir, tecnología que no permea al entorno nacional circundante. México llevó este proceso a su máxima expresión.
Alfredo Toro Hardy
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