El comportamiento cultural se nutre con el don de saber esperar

El comportamiento cultural se nutre con el don de saber esperar

 

La vida es sencillamente una travesía de etapas que nos llevan hacia la mejor persona que podemos desarrollar de nosotros mismos. Usando la reflexión, alimentando los deseos de mejorar y asociándonos con personas que nos dejen un aprendizaje positivo, podemos lograr avanzar nuestras metas.

Durante mi juventud recuerdo a un gran amigo de la familia, profesor de la Universidad de Tennessee, Roberto Benson, PhD. recalcar este dicho: “La paciencia es la virtud más grande del hombre”. La reflexión, los deseos de mejorarnos y la dicha de contar con personas que nos apoyen, son aspectos de nuestras vidas que requieren paciencia y el don de saber esperar.

Al refinar nuestra paciencia y entender que todo lo valioso en la vida conlleva tiempo y dedicación, nos podemos dar cuenta que nuestra cultura es clave en ese proceso.

La forma en cómo nos manejamos en la sociedad, nuestro Comportamiento Cultural (CC), es un gran aporte al desarrollo personal y hacia lo que podemos hacer por otras personas.

El hacernos parte de la red de apoyo de otros demuestra que podemos ser filántropos de cultura con tan solo tender la mano con humildad y buenas intenciones hacia la humanidad. Todo toma tiempo, pero con paciencia y el saber esperar por lo bueno, nos hacemos digno ejemplo de nuestra cultura.

#CulturePhilanthropy

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Autor

Veronica Herrera

Verónica Herrera es innovadora en filantropía y educadora. A través de su experiencia de más de 20 años diseñando iniciativas culturales en la comunidad, complementada por sus estudios de investigación a nivel de doctorado, Verónica desarrolló una teoría de la motivación conocida como la "Filantropía de Cultura" (#CulturePhilanthropy). Su teoría sostiene que aportando lo positivo de la cultura se puede motivar el aporte filantrópico, el cual servirá de motor para el desarrollo económico. Su misión es educar a todos los niveles sobre el valor de la cultura como herramienta estratégica para el progreso de las comunidades. Verónica se graduó de la Universidad de Tennessee con dos licenciaturas, Idiomas y Psicología. Luego obtuvo su maestría en Pedagogía con especializaciones en Métodos de Investigación y en Literatura. Actualmente se encuentra en la fase final de un doctorado en Pedagogía. En 2016, fue reconocida con el premio Positive Impact Awards 2016 de Hispanicize, en la mención Desarrollo Profesional y luego logró ganar el premio como Personaje del Año 2016 con el apoyo del voto popular. Además, fue ganadora del Chattanooga’s Vote La Paz de Chattanooga Latino Leadership Award 2016 y fue oficialmente proclamada por el consejo de dicha ciudad como inmigrante de valioso aporte a la sociedad americana.