El fútbol: la pasión que nos une

El fútbol: la pasión que nos une

 

La última jornada de las eliminatorias a la Copa FIFA Rusia 2018 de ayer mantuvo a los hinchas de las selecciones de Colombia, Argentina, Perú y Chile al borde de un infarto. Con calculadora en una mano y una estampita del Divino Niño en la otra, los colombianos–incluida esta humilde servidora–vimos las cábalas para la clasificación tan complicadas, que como dice el dicho popular, era más fácil cuadrar cien monos para una foto.

La pasión que el fútbol produce en los hinchas de Suramérica es indescriptible. Como lo caracterizaron varios medios deportivos británicos y españoles, la Conmebol es una de las federaciones más competidas del mundo, ya que la mayoría de los equipos están al mismo nivel. Esto garantiza, cada cuatro años, un nivel de drama hasta el final.

¿O cómo más se explica que la Argentina de Messi–el subcampeón de Brasil 2014–hubiera estado en la lista de descalificados hasta ayer si no hubiera sido por los tres goles que La Pulga le anotó a Ecuador? ¿O que el doble campeón de América, Chile, haya sido desbancado por Perú al empatar con Colombia?

Gracias a Whatsapp pude ver el partido en compañía de mi mamá por medio de una video-llamada. Lo chistoso es que la señal del partido en Estados Unidos—la cual tuve que pagar en un sitio en internet porque mi servicio de cable solo transmitió el partido de Argentina vs Ecuador—estaba retrasada 15 segundos. Así, según las caras que hacía mi mama, me podía preparar para lo que venía.

Luego de ver la celebración de mis compatriotas en la cancha, me fui a dormir con una sonrisa de oreja a oreja. Y mi marido también. Tanto él como mi hijo están bien entrenados y saben que, cuando estoy viendo un partido de la Selección Colombia, no se me pueden acercar ya que los gritos que me salen de las entrañas, como si estuviera en un parto, los horroriza.

Ahora, de todas las noticias sobre la emocionante fecha futbolística de ayer, hubo dos que llamaron mi atención esta mañana. La primera, publicada por la revista Sport de España, en la que alegan un supuesto acuerdo entre Perú y Colombia para mantener el empate. Según la revista, Falcao le dijo a Guerrero el resultado del partido que había terminado minutos antes entre Brasil y Chile, para dejar a este último por fuera del mundial.

Como siempre todo lo del pobre es robado y la prensa extranjera menospreció el pase de Colombia al mundial. En lugar de decir que Chile perdió vergonzosamente frente a Brasil, ¡dicen que Colombia y Perú se amañaron!

La segunda noticia fue publicada por el periódico británico The Guardian sobre la derrota de EEUU frente a Trinidad y Tobago y su descalificación de la Copa Mundial. El reporte cita las declaraciones del director técnico estadounidense, Bruce Arenas, en las que al parecer dijo hace unas semanas: “Me encantaría que uno de los equipos duros de Europa viniera y jugara aquí”, refiriéndose a la “dificultad” de su federación.

Que el director técnico de Estados Unidos se atreva a decir esto, es evidencia de la falta de liderazgo que dejó a esta selección fuera del mundial. Pues si hay algo que los que saben de fútbol piensan, es que los tres cupos directos y uno de repechaje asignados a la Concacaf son los más fáciles para la clasificación al Mundial de la FIFA.

Me pregunto, ¿qué diría el señor Arenas si le tocara enfrentarse a las selecciones suraméricanas? Con esa actitud, mejor que cuelgue los guayos y se dedique a otra cosa.

Por el momento, la Selección Cafetera y José Pékerman pueden descansar de las críticas de la prensa deportiva colombiana. Los que no van a descansar, desde hoy y por los siguientes ocho meses, son el Niño Dios, La Virgen María y todos los santos. Estarán trabajando horas extras para escuchar las plegarias de los colombianos, quienes soñamos con ver a nuestra querida selección victoriosa para superar la actuación de la pasada Copa Mundial.

 

 

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Autor

Xiomara Spadafora

Periodista y escritora colombiana, egresada de la Pontificia Universidad Javeriana de Bogotá. Durante sus años de universidad, realizó numerosas prácticas en varios medios de comunicación -escritos y de televisión- en búsqueda de su propio estilo literario. Sin embargo, el ambiente de farándula predominante en el periodismo de su país natal, la llevó a renunciar a su vocación al poco tiempo de graduarse. En 2004, Spadafora trabajó en la multinacional de petróleos Omimex de Colombia, y desarrolló el área de Comunicaciones Internas y Relaciones Públicas. En 2005, luego de hacerse residente en los Estados Unidos, decidió mudarse a este país en donde se casó y tuvo un hijo. En marzo de 2015 -diez años después de su propio exilio- el amor por la escritura revivió y comenzó a escribir una columna semanal en inglés llamada www.isjustanotherday.com. Gracias a la acogida de sus lectores de habla hispana, Spadafora decidió crear la página completamente en español: www.mividagringa.wordpress.com para facilitar su difusión en social media. Actualmente sus artículos son publicados en la revista digital www.lanota-latina.com