Cisne blanco, cisne negro
Es una Nota - La incisiva historia de Darren Aronosfky, es un verso sobre la intimidad de la lucha humana, de la metamorfosis artística y del agresivo mundo del ballet. El cisne negro es una historia compleja, tanto por sus personajes como por sus acciones, pero a la vez hermosa, cruel, perturbadora y hasta cierto punto, terrorífica.
Una película de ballet no suele ser algo habitual en nuestras carteleras, para llegar a esta rareza cinematográfica, el mismo Aronosfky ha reconocido haber utilizado elementos importantes de otras historias. Las zapatillas rojas (1948) puede que sea la base de este perturbador coctel, seguido por un poco de Eva al desnudo (1950) y de El fantasma de la opera (en cualquiera de sus versiones), incluso algo de El doble de Dostoyevski; pero hay que reconocer que El cisne negro, procesa por sí misma a través de las calamidades de sus personajes.
Natalie Portman (Oscar en mano) es la intrigante bailarina protagonista del filme, es sobre ella que se teje está complicadísima y deliberada red de insólitos, surrealistas y muchas veces fantásticos acontecimientos; que tan bien dibujados quedan en la pantalla. Su impecable trabajo, tan interiorizado y voraz, transciende gracias a una sublima y exquisita elocuencia corporal. Un gran personaje y una gran actriz.
El cisne negro reúne además, y aunque cueste creerlo, varios elementos almodorvistas; como la excesiva feminización de la trama, la casi intolerable reducción de los personajes masculinos, y la utilización del teatro como elemento catalizador, la interpretación dentro de la interpretación. El tono erótico, tan bien cuidado y a la vez tan particular, son precisamente puntos fuertes de los que la historia se aprovecha para crear armonía e inclasificable belleza visual.
En torno al lago: una serie de retóricos personajes, inacabados y hasta cierto punto inverosímiles, que aportan muchísima tensión a la historia, y se desplazan dentro de ella cuales fantasmas; mi favorito: el que encarna Winona Ryder, sobrenatural y explosivo. Por su parte, Mila Kunis y Barbara Hershey, son peligrosas e hipnóticas piezas que suman muchísima fuerza a la trama. Vincent Cassel es sencilla y malignamente inquietante.
Pero lo verdaderamente sorprendente y mágico en El cisne negro, es el arco de transformación del personaje principal, es allí donde está la gran esencia del filme. La atormentada metamorfosis de Portman y la manera súbita como pasa de ser un cisne blanco a uno negro, y como visualmente esta golosa transformación se acompaña de elementos góticos, y otros no tanto, pero también propios del cine de terror, y ese impecable ascenso a la fantasía y al surrealismo, después de haber partido de un drama puro y canónico, que nos dejan una indistinguible situación entre lo real y lo ficticio; son definitivamente las proezas más importantes de la película.
Desde ya, un clásico. Cine de culto. Drama moderno y pictórico. Un ritmo deslumbrante, y una visualización de la historia íntima y trasgresora. Una sobrecogedora tragedia sobre el extremo mundo del ballet.
Por Gabriel Vargas-Zapata
@gvargaszapata
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