Pocas nueces
Es Una Nota - De entrada su nombre es trillado, aburrido, erróneamente premeditado para inspirar confianza. Hanna, o lo que es igual, la prodigiosa niña que pudiera resolverle el futuro militar a Estados Unidos, es un personaje inapreciable. No obstante, todos por ella. ¡Vaya argumento!
Afortunadamente Cate Blanchett y Eric Bana brindan momentos lucidos con buenos diálogos y buena acción, porque el resto de la cinta es casi desechable. Saoirse Ronan ya no tiene nada que ver con la niña fisgona de Expiación (Wright, 2007), en esta ocasión apenas logra dibujar a una joven ermitaña rodeada de nieve, en quien despierta la adolescencia de forma bastante drástica (palo mal aprovechado). Lo que pesa más en su actuación es la ostentosa introducción del personaje y el subsiguiente desarrollo, ambas partes totalmente desconectadas.
Cuando la historia se caldea, uno tiene la sensación de estar viajando en círculo, la serie de acciones que se repiten una y otra vez, sin una buena justificación argumentativa, desprotegen el sistema óseo de la historia. Muy pronto la historia se vuelve pegajosa e incómoda. Antes de salir de la sala, probablemente más de la mitad del relato haya pasado al olvido. Grave al tratarse de una película.
Al principio uno se espera más de Hanna, no tanto del film, pero sí del personaje, algo más de espectáculo y energía, si al menos las escenas de acción hubieran sido más entretenidas y/o ambiciosas, la historia se hubiera salvado de un paso inerte por la taquilla, que de paso, en el caso de Venezuela será en septiembre.
Mucho elenco y pocas nueces. Me puedo creer a la niña con la destreza de Swarzeneger, pero si la mentira no está bien sostenida, y de paso se trata que el espectador la sostenga por sí solo, al final la cosa siempre acaba mal; Hanna es un vivo ejemplo de ello.
Gabriel Vargas-Zapata
@gvargaszapata
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