El cine no es Inmortal
Es Una Nota - Sí estamos preparados para películas inteligentes, el público siempre está listo. Los trucos de montajes, el posicionamiento de la cámara, los planos, velocidades y demás truquíñelas no son empleadas precisamente a favor de nuestra inteligencia como espectadores; Inmortales simplemente se conforma con dar la sangre y la violencia que la gente desea. Nada más.
Y puede darlas, no diré que es una mala película solo por ser violenta o Gore, se puede hacer una buena película Gore y una buena película de violencia; pero no a base de subestimar al público.
Un excelente uso del color y de la luz, y en general de una muy buena composición fotográfica, indistintamente de que los escenarios sean reales o no. Pero la historia y el argumento están muy mal justificados. La historia no es interesante, los personajes mucho menos y las coreografías, algo de lo que quizás hubiésemos podido disfrutar, tampoco.
Pondré como ejemplo, porque en el cine siempre es bueno comparar, a El tigre y el dragón (Lee, 2000). Los que ya la han visto habrán notado que la violencia -implícita en batallas, peleas, persecuciones, coreografías de combates, armas, diálogo, etc.-, es una cuestión importante en la historia, pero se construye con belleza. No quiere decir que todas las películas de ahora en adelante deben parecérseles, pero el principio sí. Y el principio no es más que engañar con arte.
Inmortales es descuidada y áspera en ese sentido, insensible y burda, salvada casi siempre por un ritmo muy bien construido, sobre todo en la primera y en última parte del metraje, y a una intriga que, en un último momento, logra torcer las cosas de tal forma que, al menos sea entretenida.
Gabriel Vargas-Zapata
@gvargaszapata




