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En Miami la comida gourmet y rápida anda sobre ruedas
Es común del emigrante evocar particularidades de los países de origen y, sin lugar a dudas, las llamadas “calles del hambre” es una de ellas. Estos sitios representaban puntos de ventas de comida rápida al aire libre, los cuales servían para encuentros, formar rumbas y pasarla bien.
Si algo le hacia falta a Miami era precisamente una “calle del hambre”, pero desde hace dos años esta existe, pero sobre ruedas. Jim Heins, tuvo la idea de echar a rodar el “Latin Burger” en diciembre de 2009 y ahora una treintena de camiones le siguen y con ellos ávidos comensales que quieren degustar diferente.
Los gourmet food trucks forman un movimiento que comenzó en California y Nueva York pero que se está extendiendo por todo Estados Unidos y, obviamente, Miami no escapa de ese movimiento que también mueve la economía. Para algunos es una forma de expandir el negocio de su restaurante, para otros un sacrificado hobby o simplemente la salida para crearse su propio puesto de trabajo después de quedarse sin empleo. En cualquier caso, todos los dueños de estos puestos móviles de comida de calidad son conscientes de que forman parte de una nueva tendencia, que están de moda, y eso les gusta y les hace confiar en que recuperarán su inversión.
La Inversión
Los gourmet food truck supone, aproximadamente, una inversión inicial de entre 75 a 100 mil dólares. Un camión de segunda mano se puede conseguir por menos de $15 mil, pero hay que habilitarlo, por ejemplo, con neveras, cocinas y decorar el exterior con un diseño atractivo acorde con el tipo de comida que se sirva. Una empresa especializada en forrar vehículos con “pegatinas” gigantes puede llegar a cobrar cerca de 5 mil dólares por el servicio.
Además, aunque toda la comida se prepare en el propio camión, siempre se necesita un almacén como base de operaciones donde acumular las materias primas e incluso guardar el vehículo por las noches. A estos gastos hay que sumarle los costos de tramitación de permisos que, si bien no son muy altos en el caso de Florida –unos $700- suponen un ir y venir entre diferentes oficinas del estado y la ciudad.
Moviéndose
Todos los camiones tienen sus cuentas de Facebook y Twitter, claramente destacadas en la propia carrocería, a través de las cuales hacen saber de forma instantánea donde están en cada momento y el menú del día. Cada día de la semana se mueven por zonas diferentes, pero suelen repetir día y lugar a la semana siguiente. Las redes sociales representan una forma rápida y segura de llegar a miles de seguidores, lo que representa una manera diferente de hacer marketing.
Fiesta de comida en la calle
Los camiones gourmet ofrecen todo tipo de comidas: pescados, hamburguesas, crepes, sandwiches, tacos, cuantan con seguidores fijos y ocasionales como es el caso de Jessica Rodríguez, quien desde hace aproximadamente cuatro meses los sigue. “Los conocí por unos amigos y pudo decir que ahora formo parte de su clientela”.
Una de las razones que esgrime Jessica para visitarlos con relativa frecuencia es que, en estos camiones de presentación impecable, ha podido degustar comida gourmet de diferentes países, además, claro esta, de la comida rápida tradicional y por precios realmente competitivos. “Puedes cenar comida gourmet que incluye la bebida y hasta el postre por menos de 20 dólares, pero creo que lo mejor es que esta venta de comida al aire libre te permite sentir que estas dentro de una gran fiesta en la calle, donde sanamente puedes degustar y compartir con personas de diferentes culturas que están buscando algo diferente que hacer. Los food truck te sacan de la monotonía que representa ir a un restaurant y sentarse a esperar a que te sirvan”.
Prácticamente Jessica se ha vuelto una “catalizadora” de las comidas que ofrecen estas feria de gastronomía rodante, pero sin herir susceptibilidades manifiesta que uno de los camiones preferidos, porque todos tienen sus nombres, es “Latin Burger”, el pionero, que ofrece una hamburguesa con una base de crema en salsa de piña con queso derretido, que sin duda puede hacerle agua a la boca a cualquiera.
Este negocio de los camiones de comida gourmet arrancó en Miami hace apenas dos años y parece que ha llegado para quedarse para satisfacción de quienes evocamos las “calles de hambre” de nuestros países.





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