Médico de la Misión “Barrio Adentro” cuenta su odisea
Es Noticia en La Nota - Recientemente la Misión Barrio Adentro cumplió ocho años. El gobierno de Hugo Chávez la esgrime como su “arma” de defensa ante críticas sobre su pobre gestión. Según cifras oficiales, este programa social que se caracteriza por la utilización de profesionales cubanos y venezolanos para ofrecer servicios de salud de forma “inmediata, integral, eficaz y gratuita a los menos favorecidos” que viven en las zonas más pobres de Venezuela, tiene como récord más de 438 millones de consultas médicas, oftalmológicas y odontológicas, además en seis mil 712 establecimientos se salvaron 302 mil 171 vidas. Pero más allá de estas significativas “cifras” oficiales, médicos cubanos siguen desertando y el destino más demandado es Miami.
Misión Mentira
Carlos Legra es uno de esos médicos. Forma parte de una cifra extraoficial de 4000 médicos cubanos que han desertado de los 30.000 que prestan servicio en ese país. Se graduó en medicina general en la Universidad de Bayamo en el 2006. Nunca se inscribió en el Partido Comunista de Cuba, porque no comulgaba con esos ideales, sin embargo, una vez graduado fue ubicado por funcionarios del gobierno castrista en Bayamo, provincia de Gradma, donde estaba haciendo su internado. En el año 2007 una vez “detectado” le dijeron que tenía que cumplir con una misión internacionalista en la República Bolivariana de Venezuela. Sin perder tiempo aceptó. Vio dos posibilidades: llegar a Estados Unidos en pro de su libertad y enviar desde Venezuela a Cuba electrodomésticos y línea blanca permitidos, impensables de comprar con un sueldo de 20 dólares al mes. En agosto de 2007 comenzó como su misión en el país suramericano.
Lo destacaron en el estado Sucre-región oriental venezolana- en un ambulatorio del Municipio Cajigal, donde se desempeñó como médico de familia. Allí estuvo cumpliendo jornadas de hasta 24 horas con mísero sueldo, el cual no le alcanzaba ni para comer. En esa condición estuvo un año, luego regresó a Cuba y posteriormente fue designado a Cumaná, capital del estado, como Coordinador docente regional del programa de Medicina Integral Comunitaria (MIC). Sobre este aspecto relata: “Este tiempo fue para mí exitoso pues ciertamente me permitió darle clases a estudiantes de medicina venezolanos, pero también me di cuenta que todo era una gran mentira que trabajaba para la “misión mentira”.
--¿Qué descubriste?
--Que las cifras de que tanto hace alarde el gobierno de Chávez sobre los logros de la misión Barrio Adentro son en su gran mayoría inventadas, circulares de la misión que cambian de repente sin consultar. A finales de 2009, por ejemplo, desapareció mi cargo de docente sin explicaciones y tuve que regresar al ambulatorio. Todo esto me desilusionó. Entonces decidí desertar, abandonar la misión y pedir asilo en la Embajada Americana con sede en Caracas.
El joven médico cubano cuenta que una vez que se supo de su deserción, no fue perseguido ni amenazado por funcionarios castristas, como le ha sucedido a muchos de sus colegas. El tenía conocimiento por una amiga odontólogo que ya se encontraba en Estados Unidos, de todo el proceso a cumplir en la Embajada y así lo hizo. Aplicó las formas 156. 157, 158, además mostró si título que lo certifican como profesional de la medicina y documentación que participaba en las misiones. El gobierno americano le confirió la visa 12 días después de la solicitud.
Refiere que tampoco tuvo problemas con la salida en el aeropuerto donde están destacados militares castristas que tratan de impedir la salida de los desertores. El los engañó con un viejo truco, cambió la caratula roja del pasaporte cubano por una azul. Pudo salir por el aeropuerto de Barcelona en mayo de 2010.
En Miami
Carlos quedó enamorado de Venezuela, de su gente y considera a ese país “su segunda patria”. Admite que jamás tuvo problemas, pues fue muy querido por sus pacientes, a los cuales nunca “adoctrinó”,-a muchos médicos los obligan- es decir, no decía en las consultadas repeticiones como: “ si Chávez sale no van a tener más medicinas ni van ser atendidos”, “los médicos escuálidos no vendrán aquí a ayudarlos” “este gobierno si se preocupa por ustedes” Obviamente dice que no se quedó viviendo en ese país pues ”sé lo que les espera” y porque definitivamente el sueño de todo cubano es ser “libre”. En Miami así se siente, libre. Legra recibió al principio el apoyo de la iglesia y de otros colegas desertores. Llegó con sueños de libertad, de ejercer su profesión la cual a pesar de que en un principio, por impedimentos del gobierno castrista no podían revalidar, en estos momentos pasando el Board (legalización) y con la autentificación de tres médicos cubanos residenciados en Estados Unidos, si podrá.
Casi de inmediato obtuvo de parte del gobierno americano la visa para que su esposa y su niña de 8 años, puedan venir a reencontrarse con él, pero el gobierno de Cuba le ha pasado factura, les ha negado la salida de tres a cinco años por su decisión de desertar de la misión. Ese es la dura cuota que Carlos debe pagar, estar separado de su familia. En libertad, pero sin sus seres queridos.
En cifras oficiales
Hasta la fecha, seis mil 712 establecimientos de Barrio Adentro 1 salvaron 302 mil 171 vidas y atendieron siete mil 382 partos.
La red de Ópticas Populares -459 en todo el país -logró atender más de 30 millones de casos, mientras el servicio odontológico prestó atención a más de 67 millones personas.
Para conformar Barrio Adentro 2 se instalaron 533 Centros de Diagnóstico Integral (CDI), 570 Salas de Rehabilitación Integral (SRI) y 31 Centros de Alta Tecnología (CAT), así como ambulatorios y hospitales tradicionales.
Las emergencias de los CDI recibieron más de 59 millones de casos; 411 mil 455 ingresos de Terapia Intensiva y 927 mil 751 intervenciones quirúrgicas.
Los venezolanos también cuentan con la posibilidad de realizarse de manera gratuita electrocardiogramas, endoscopias, análisis de laboratorio, ultrasonidos y rayos X.
Cada CDI realiza un promedio diario de 30 radiografías, 23 ultrasonidos, tres endoscopias y 233 pruebas de laboratorio.
Por último, se habilitaron salas de Rehabilitación Integral para mejorar las condiciones de vida de más de 11 millones de venezolanos con algún tipo de discapacidad
Por Marybel Torres
Fuente Prensa - Embajada venezolana en EE UU / 18 de abril de 2011




