Anibal Gamez: "Idiosincracia venezolana en fogones del mundo"
Anibal Gámez dejó su natal Venezuela a los 17 años buscando una vida que su país y su madre no le podían ofrecer. Llegó a los Estados Unidos muy joven pero con todas la energía necesaria para devorarse al mundo.
A medida que fue creciendo terminó de darse cuenta que la comida era su pasión y decidió prepararse para dominar esa profesión. Fue entonces cuando luego de cumplir estudios en Estados Unidos y vivir en diversas ciudades de ese país, decidió mudarse para el otro lado del mundo, Australia.
Allá obtuvo mayor experiencia en el campo de la cocina y se convirtió en un famoso chef conocido por preparar “Tacos con frijoles negros” en aquellas tierras lejanas. Luego con toda esa experiencia vivida y adquirida mientras rodó por el mundo, conoce al amor. Su corazón lo hace seguir al amor de su vida, Kathrin, y después de hacer un toque técnico en Caracas—donde se llevó la mayor de las impresiones después de más de 13 años de no ir—se enrumba directo a Berna, Suiza.
¿Qué te motivó a mudarte para Suiza?
Principalmente mi esposa porque decidió estudiar en Berna pero también la gastronomía de este país porque considero que es una de las mejores del mundo, pero aunque no es conocida a nivel mundial, puedo decirte que es una de las mejores.
¿Dónde estudiaste para hacerte Chef?
En los Estados Unidos y he tomado varios cursos para actualizarme en técnicas nuevas en diversas partes del mundo.
¿Cómo surgió la vocación por cocinar?
Nació desde chiquito. Siempre me ha gustado la comida y considero que tengo un paladar bueno. Cada vez que me como algo que no me gusta, busco la forma de aprender a prepararlo para mejorarlo. Me gusta la comida, considero que la comida es un arte y creo que no todos los restaurantes tratan la comida como tal.
¿Alguien en tu familia cocinaba?
(Entre risas) bueno mi mama decía que cocinaba pero muchas veces me tocó hacer mis propias arepas porque siempre trabajaba.
¿A qué te sabe tu niñez?
A trabajo (entre risas). Sabe a muchas cosas, a la comida de mi mamá, pero sinceramente, aunque no me recuerdo,
si te puedo afirmar que no me gustaba nada de lo que comían los demás. Yo creo que por eso soy chef, para cocinar y comer lo que me gusta.
¿Qué extrañas de Venezuela?
Los años 80 (entre risas) cuando uno no estaba pendiente de nada, el dólar estaba a 4.30 y todo era más barato, era la época en que Venezuela estaba más bonita, menos sucia, no había tanta pobreza. También extraño a “los panas” pero ya una vez que creces y vas para allá, te choca ver que la gente no progresa.
¿Con cuál de tus platos te sientes más cómodo?
Yo tengo un millón de platos (entre risas). Tengo una pila de años cocinando pero no tengo un plato específico porque quiero variar todo el tiempo. Nunca hago nada igual, no es que no lo pueda hacer igual, pero es que no me gusta hacerlo igual. Hay miles de colores, hay que utilizarlos. Yo cocino asiático, indio, tailandés, vietnamita, ruso, suizo. Lo que hago es una fusión de lo que yo quiera y mi esencia como cocinero. “Mi comida es buena”.
¿Elaboras comida Venezolana en Suiza?
No he tenido la oportunidad. No se cocinar comida venezolana pero quiero aprender la comida mantuana. Mi mamá siempre habla de ella. Quiero aprender primero antes de decir “Esto es comida venezolana” cuando en realidad no la se preparar.
¿Cuál es tu comida venezolana preferida?
Tengo muchas. Me gusta la arepa, las hallacas, el chigüire, nuestros pescados, las parrilladas del llano con los bollitos de maíz envueltos, ¡ah! ¡Claro y las cachapas!
¿Cuál es el plato internacional que más te gusta?
Uff… A mi gusta, en general, la cocina internacional. Lo que de verdad me importa es que esté bien preparado y que me produzca un ¡WAO Eso me gustó mucho!. En realidad me gusta la variedad, los diferentes aromas, colores.
¿Qué no puede faltar en tu nevera?
Leche, jugo y coca cola. Yo no cocino en la casa. Mi esposa es la que cocina y ahora mi mamá que está de visita acá (Berna).
¿Qué no puede faltar en tu sazón?
Sal, Pimienta, Ajo, cebolla, muchas hierbas frescas y una buena cocina.
¿Qué es lo más interesante de vivir en Suiza?
Mi esposa…No se, después que viajas todo es igualito. Tal vez las montañas, pero he visto muchas montañas en mi vida; Australia tiene montañas bonitas, al igual que Estados Unidos, México, Venezuela. Berna, donde vivo, la considero una ciudad muy linda que se conserva bien.
¿Cuál crees tú que sea la diferencia entre la comida Latina y lo que cocinas?
Tienen diferente sazón y utilizan más vino, más cremas, más sal, más pimienta…
¿Alguna experiencia interesante que quieras compartir con La Nota Latina y sus lectores?
He tenido la oportunidad, gracias a Dios, de compartir la cocina con buenos cocineros del mundo y he tenido la oportunidad de cocinarle a un poco de gente famosa como Jamie Foxx, Michael Douglas, Keanu Reeves, entre otros. He compartido la cocina con el famoso chef australiano David Thompson.
¿Alguna receta que quieras compartir?
Claro. Aquí va la receta del Pollo al curry verde tailandés. La mayoría de los ingredientes los pueden comprar en las tiendas de productos asiáticos.
Ingredientes:
200gr de limoncillo (lemon grass)
100gr de ajo
250gr de cebolla roja
275gr de raiz de galanga
Pasta de camarones
50gr de cáscara de lima Kefir
275r de chile verde
25gr de jalapeño
50gr Raíz de cilantro
50gr Cúrcuma fresco
50gr de raíz de Krachai (puedes sustituirlo por Jengibre)
1 litro de crema de coco
Aceite vegetal
125gr de azúcar morena
Salsa de pescado tailandesa
La Preparación:
Pelar las raíces de galanga, de cilantro y la cúrcuma. Pelar los ajos y la cebolla. Retirar las semillas del chile verde pero dejar las semillas a los jalapeños.
La pasta de camarones se coloca en un papel aluminio, se sella y se dora en un sartén.
En un bol colocas todos los ingredientes picados (menos el aceite, la rema de coco, el azúcar y la salsa de pescado) junto con la pasta de camarones que ya está tostada y se licua hasta que se convierta en una pasta.
Luego se coloca en una cacerola aceite para cubrir la superficie (sin rebozar) y cuando esté caliente, sofreír la pasta. Se debe ir moviendo y raspando del fondo. Está listo cuando el aceite esté bien amarillo y se desprenda un aroma bien fuerte. En ese momento se le agrega el azúcar morena y la salsa de pescado al gusto (con cuidado porque es salada).
Cuando todo esté mezclado, se coloca un litro de crema de coco y se lleva a ebullición. En el punto de hervor, se retira del fuego, se prueba y se ajusta el sabor si lo quiere más salado o más dulce.
Dore aparte las pechugas de pollo previamente sazonadas con sal y pimienta y cubra el pollo con la crema y acompañé con arroz Basmati.
¡Es un platillo picante espectacular!
Hablando un español entremezclado con inglés, alemán y algo de francés, Aníbal es un ejemplo de que los latinos podemos “devorarnos” el mundo y salir adelante desarrollando nuestras mejores virtudes y capacidades.
Por Anelith Ortega
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@lanotalatina





