Inequidades Groseras
Nota Profunda - Una niña que nace en un país pobre tiene una esperanza de vida de 45 años, una que nace en un país rico desarrollado vive hoy 80 años. Eso que pasa entre los países sucede también al interior de los mismos.
En la ciudad de Monterrey en México, en el Municipio más rico de la ciudad San Pedro Garza García, mueren 18.4 niños de cada 1000 antes de cumplir 5 años de edad, en otros tres municipios de esa ciudad, General Zaragosa, Mier y Noriega, y Rayones la cifra es el doble. Los avances científicos y técnicos en el campo médico son muy importantes, pero solo llegan a un sector de la población mundial, amplios grupos no tienen acceso a ellos.
Pero no son solo las desigualdades en atención médica las que influyen. La Organización Mundial de la Salud y la Organización Panamericana de la Salud, han demostrado que influyen muchísimo en si hay salud o enfermedad, los determinantes sociales. Mirta Roses la Directora de la OPS, destaca que entre ellos se hallan agua potable, nutrición, educación, vivienda, empleo, seguridad pública. Subraya “Si tiene todo eso un 70% de su salud está bien”.
La mayoría no lo tiene y ello lleva a las brechas en el tema más importante de todos como lo es salud.
En el 2010, fallecieron en el mundo 8.1 millones de niños menores de 5 años por carecer de ellos, y 350.000 madres durante el embarazo o el parto.
La Directora de la OMS Margaret Chan resalta que “a pesar de todos los progresos las brechas en ingresos, oportunidades y resultados de salud mundiales son actualmente las mayores que en ningún tiempo de la historia reciente”.
Así entre ellas se halla el hambre. El mundo puede producir alimentos para una población muy superior a la actual, sin embargo una de cada 6 personas, tiene hambre (más de 1000 millones). El fuerte aumento del precio de los alimentos en los últimos 9 meses, agravo la situación y fue un disparador muy importante de las protestas masivas de la población contra los modelos dictatoriales establecidos desde hace décadas en el mundo árabe.
Otra brecha aguda es la de la electricidad. 1400 millones carecen de ellas. En los países del SubSahara africano viven 800 millones de personas. Utilizan en total la misma electricidad que los 19 millones que consumen los 19 millones que viven en el Estado de New York.
Por falta de energía, 2700 millones de personas cocinan con medios casi primitivos, contaminándose.
Hay soluciones para todo esto. Lo muestra la realidad de la misma Latinoamérica. En medio de la crisis mundial, generada en Wall Street, en el 2008/2009, Costa Rica aumentó su inversión pública en salud, y logró reducir aún más sus ya bajas tasas de mortalidad infantil, y materna . Uruguay hizo en los últimos años una reforma a fondo de su ya eficiente sistema de salud, y mejoró sustancialmente todos los indicadores. En ambos casos actuaron sobre los aspectos médicos, pero también sobre los determinantes sociales de la salud. En Argentina un programa reciente, que da un subsidio a todos los niños hijos de trabajadores informales, a cambio de que la familia se compromete a que vayan a la escuela, y a los centros de salud, para vacunarse y otros cuidados, ha tenido un gran éxito. Está llegando a 3.500.000 niños y ha generado un fuerte aumento de la escolaridad, y de los vínculos de los pobres con el sistema de salud.
Garantizar el derecho a salud, y superar las groseras inequidades actuales debería ser una prioridad total en la región, y el mundo.
Por Bernardo Kliksberg (*)
(*) Asesor especial de la ONU/PNUD-BDP. Sus más recientes obras “Primero la Gente” escrita con el Premio Nobel Amartya Sen (Temas, 2010), y “Escándalos Eticos” (Temas 2011). Es colaborador permanente de www.lanota-latina.com
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