Por unas monedas
Hay en el mundo 215 millones de niños que "trabajan" que deberían estar en la escuela, jugando...
Nota Profunda - Los llaman los "niños ladrilleros", son una de las caras de la pobreza típica del Perú. Los utilizan para producir ladrillos, porque como son niños tienen muy baja estatura y eso favorece la producción en serie. Se intoxican con el polvo, se ponen amarillentos, se enferman seriamente. Todo por unas monedas.
Es una de la formas de la explotación inmisericorde de niños denunciadas por la OIT.
Hay en el mundo 215 millones de niños que "trabajan" que deberían estar en la escuela, jugando o socializando.
115 millones están en trabajos peligrosos en áreas como la agricultura, la minería, y la construcción. Sus débiles organismos están expuestos a pesticidas tóxicos, herramientas y maquinarias peligrosas, cargas pesadas, explosivos, temperaturas extremas. En muchos casos en tareas repetitivas y tediosas, en aislamiento, y denigrados, lejos de sus familias.
A ello se suman las nuevas formas de trabajo infantil: la explotación sexual, su utilización en el narcotráfico, los trasplantes clandestinos de órganos, la pornografía infantil en Internet.
Resalta Juan Somavía, director de la OIT, "La persistencia del trabajo infantil es reveladora del modelo de crecimiento que tenemos en la actualidad".
En América Latina los niños de 5 a 17 años que trabajan son más de 14 millones. Más de 10 millones en tareas peligrosas.
Muchos son invisibles a los ojos, pero otros están ante la vista colectiva: los "niños de la calle". En Bogotá duermen a la noche con perros o cubiertos de diarios, para tener un poco de calor frente al frío.
Los pretextos abundan: es formativo que trabajen, no quieren estudiar, aprenderán para el futuro. Burdas justificaciones para "malas conciencias". El trabajo infantil genera deserción escolar. A pesar de avances, entre el 20% más pobre, el 12% de los niños no completan la primaria, y solo uno de cada cuatro finaliza la secundaria. Ello los condena a la pobreza y la marginalidad. Pero además, se está atacando su salud, y se les "roba" la infancia.
Enfrentar esta explotación, requiere leyes, pero también encarar sus causas. Darles acceso real a educación, protección social, socialización, y abrir oportunidades laborales a sus padres.
Como lo hace el Programa Bolsa Familia en el Brasil, que ahora por decisión de su nueva presidenta Dilcia Rousseff, será ampliado con "Brasil sin miseria" que se propone integrar para el 2014, a los 18 millones de brasileños en pobreza extrema. O la Asignación Universal para niños, hijos de trabajadores informales en la Argentina, proyecto creado por su presidenta Cristina Fernández con apoyo generalizado, que está cubriendo 3.700.000 niños pobres, y se propone alcanzar a todos. O como lo logró el programa Pro Niño lanzado por Telefónica que junto con gobiernos, y ONG's ha sacado del trabajo infantil a más de 200.000 niños.
Todos, políticas públicas, empresas, sociedad civil, y cada ciudadano debe sumarse para evitar que continúe esta intolerable indignidad ética.
Por Bernardo Kliksberg
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Las más recientes obras del autor, "Primero la Gente" con el Nobel Amartya Sen, traducida en China al mandarín, y el best-seller "Escándalos Éticos" (4ª edición, Junio 2011). Es colaborador permanente de www.lanota-latina.com





