El hambre inexplicable
Nota Profunda - El pueblo del Congo lo llama irónicamente los "cortes de luz". Significa "hoy comemos, mañana no". Cuenta The New York Times (3/1/12) que en el hogar de los Berbock ese día comerán los dos mayores, mañana no comerán ellos, y lo harán los tres menores. Protestarán unos y otros, y a la noche los que no comieron estarán muy débiles. Dice la madre, "pero no podemos hacer nada". Trabaja como policía y gana 50 dólares al mes.
Lo mismo le pasa a Dieudomme Nsala, padre de cinco que gana 60 dólares por mes como administrador en el Ministerio de Educación. Su alquiler es 120 dólares mensuales. Dos días por semana los chicos no comen del todo.
El país es muy rico en minerales, pero la mitad de la población come solo una vez por día y una cuarta parte solo una vez cada dos días.
En el mundo hay 1.025 millones con hambre, uno de cada siete. Los chicos mal nutridos tienen 160 días de enfermedad todos los años. Cinco millones de niños mueren anualmente por ella.
Si los niños nacen con bajo peso, eso puede causar retardo, discapacidades para el aprendizaje, ceguera, salud pobre, y muerte prematura. No hay pretexto posible. La agricultura mundial produce hoy 17% más calorías por persona que 30 años antes, a pesar de que la población creció un 70%. Todo el mundo podría tener 2.720 calorías diarias, más que el mínimo necesario de 2.500.
¿Cuáles son las causas?
Primero, la desigualdad. Hay 1.345 millones de personas que ganan menos de 1,25 dólares diarios. No pueden comprar el mínimo de alimentos. Del otro lado, 1.200 personas (los 500 de la lista de Fortune de los mayores millonarios) tienen hoy más de 3.000 millones .
Segundo, el ascenso especulativo del precio de los alimentos. Los cereales, y los aceites y grasas destinados a alimentación subieron un 71% en un año.
El factor clave, según Oliver de Schutter relator mundial de la ONU para el derecho a la alimentación, la "burbuja especulativa". Según la FAO solo el 2% de los contratos de futuro sobre materias primas terminan en un suministro real. El 98% se vende de antemano por especuladores interesados en la ganancia rápida.
Describe la revista alemana líder Der Spiegel (4/11/11) sobre la Bolsa de Chicago: "Aquí en la sala de negociación de la mayor bolsa de materias primas del mundo se decide sobre los precios de los alimentos, y con ello sobre el destino de millones de personas. El hambre del planeta se organiza aquí, además de la riqueza de unos pocos".
Tercero, la marginación y falta de apoyo a los agricultores pobres.
¿Se puede cambiar todo esto. Sin duda marcó el camino Lula en Brasil con su gran programa Hambre Cero, gigantesca transferencia de ingresos a los 45 millones de personas que tenían hambre. Dilma Rousseff lo continúa con "Brasil sin Miseria" que quiere terminar en 3 años con la pobreza extrema que afecta a 16 millones. Entre sus ejes un ingreso mínimo garantizado por el Estado y un masivo apoyo a la agricultura familiar.
Urge actuar antes de que sea tarde para millones de niños que hoy no comerán y no entienden por qué.
Bernardo Kliksberg
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Presidente de la Red Iberoamericana de Universidades por la Responsabilidad Social Empresarial. Es colaborador permanente de www.lanota-latina.com





