| Notas Relajantes |
Bogotá en seis versiones
Nadie duda de los encantos de Bogotá, la polifacética capital colombiana. Su oferta turística incluye destinos culturales, históricos, religiosos y hasta ecológicos es la razón por la cual se ha convertido en el destino favorito de muchos.
También influye, por supuesto, la proverbial amabilidad de sus habitantes, su clima agradable y la oferta gastronómica generosa y suculenta. Bogotá propone miles de planes y el turista dispone complacido.
1.- Experiencias religiosas. En el Cerro de Monserrate, a 3.152 metros de altura sobre el nivel del mar, se encuentra el Santuario del Señor Caído. Al visitante lo espera un templo de hermosa arquitectura, la imponente figura de Jesucristo agonizando y un amplio muro de placas en donde los fieles agradecen los favores recibidos. En el mismo cerro se pueden visitar las 14 estaciones que conforman el Santo Vía Crucis y que son representadas a través de negras esculturas.
Ya fuera de Bogotá, a menos de una hora de la ciudad, se encuentra la famosa Catedral de Sal de Zipaquirá, un templo religioso de grandes proporciones y marcado simbolismo, construido en el interior de unas minas de sal. Las 14 estaciones del Santo Vía Crucis son representadas con grandes cruces y un permanente juego de luces; la ausencia de figuras con forma humana es recompensada con la imaginación que es capaz de reconstruir la sagrada historia de la pasión de Cristo. Este encuentro con la fe a 180 metros bajo tierra y entre socavones es, sin duda, una experiencia inolvidable.
2.-Expresiones artísticas en cada rincón. 90 galerías de arte, 70 museos y 45 teatros: estas cifras son las que le han dado fama a Bogotá de ser un destino cultural. Aunque sería ideal disfrutar de todo estos espacios que invitan al conocimiento, la realidad es que para un turista de paso el tiempo apremia.
Por eso se recomienda visitar los 3 museos más importantes y característicos de la ciudad: el Museo Nacional de Colombia, el Museo del Oro y el Museo Botero.
El Museo Nacional posee una colección de más de 20.000 objetos, entre los que pueden encontrarse piezas relacionadas con el arte y la etnografía indígena y afrocolombiana del siglo XX y obras de importantes artistas nacionales y extranjeros.
En el Museo del Oro se exhiben más de 50.000 objetos de piezas elaboradas en variados materiales: hueso, concha, madera y, por supuesto, oro. Todas provienen de las diversas culturas precolombinas que estaban asentadas en el país.
El Museo de Botero despliega una amplia colección de estatuas y lienzos del colombiano Fernando Botero, que donó 123 de sus propias obras, y otras de su colección personal pero realizadas por otros artistas, para constituir y conformar este interesante e imperdible recinto de cultura.
3.-Los encantos del pasado. El barrio de La Candelaria es lo que se conoce comúnmente como el centro histórico de Bogotá.
Y sí que guardan historias esas calles antiguas y empinadas.
Aún se erigen allí imponentes viejas casas de marcado estilo español, como el Museo de Trajes Regionales de Colombia, que en el pasado fue la casa de Manuela Sáenz. También se encuentra el Palacio de San Carlos, en donde habitó Simón Bolívar y que hoy en día es el Ministerio de Relaciones Exteriores.
En La Candelaria abundan los lugares para visitar: el Instituto Colombiano de Antropología e Historia, la Casa de la Moneda, el Museo de Arte Colonial, la plaza de Bolívar, la Iglesia Museo de Santa Clara, la Casa de Nariño y muchos más.
Recorrerla es un placer infinito pues significa encontrarse con la historia en cada esquina de este barrio cuyos orígenes se remontan al siglo XVI.
Aunque no se encuentra en La Candelaria, es imposible no recomendar la quinta de Bolívar.
El turista recorre los amplios espacios de esa imponente vivienda que fue del Libertador, a la vez que se instruye sobre las costumbres y curiosos hábitos de la época gracias a los guías que allí lo atenderán.
4.-Manjares criollos. En Bogotá se come mucho. Muchísimo. Platos generosos en cantidad y sabores que perduran en el paladar son las principales características de la gastronomía.
Los platos típicos son la changua --hecha con leche, agua, sal, huevo, pan, calao, cebolla y cilantro-- para el desayuno, y el ajiaco --sopa de papas, pollo y maíz con hojas de guasca-- para el almuerzo.
El chocolate caliente y el agua de panela son bebidas características que se acompañan con queso, almojábanas --pasteles hechos con queso-- y pan con mantequilla. El tamal santafereño, a base de maíz molido, carne y condimentos --envuelto en hojas de plátano-- también es una comida típica. El mejor lugar para probar estas delicias es La Puerta Falsa, un legendario local con casi 200 años de existencia ubicado en el barrio de La Candelaria.
Para una experiencia gourmet, hay que probar el menú de Leo Cocina y Cava, uno de los mejores 82 restaurantes del mundo según la revista Condé Nast Traveller. Platos como patacones con salsa de chontaduro y caramañolas rellenas de carne de conejo ahumado con suero costeño y ají tucupí --bañadas en dos salsas-- aseguran una experiencia sublime.
Las ofertas culinarias se multiplican en la Zona Rosa. Este sector, ubicado en el norte de la ciudad, se ha hecho famoso por su oferta culinaria y su movida nocturna. Para hacerse partícipe de ambas experiencias puede visitar Andrés D.C., un restaurante de grandes dimensiones que promete una rumba inolvidable y una comida abundante y deliciosa. Su especialidad son las parrillas. La versión original del restaurante, llamado Andrés Carne de Res, se ubica en Chía --un municipio cercano a Bogotá-- y ofrece las mismas delicias gastronómicas y la misma rumba hasta el amanecer.
5.-Turistas con corbata. Según Alexandra Torres, directora del Bogotá Convention Bureau --ente creado para promocionar la ciudad como destino de reuniones, ferias y convenciones-- 80% de los turistas que visita la capital colombiana va por razones corporativas. Bogotá se ha convertido en un importante receptor de inversión extranjera.
De acuerdo con Proexport --organización encargada, entre otras cosas, de la promoción comercial del turismo internacional en el país neogranadino--, Bogotá tiene 40 hoteles de alto nivel, lo que se traduce en 4.513 habitaciones disponibles para turistas de perfil ejecutivo. Para la realización de eventos, la oferta tampoco decepciona: hay 195 salones de reunión ubicados en hoteles de lujo y 65 centros de convenciones y auditorios. No se puede dejar de mencionar a Corferias, un gran recinto que cuenta con una superficie de 142.000 metros cuadrados que sirve para ferias y exposiciones.
Los ejecutivos no se quejan: Torres afirma que el 43% de las personas que visita la ciudad por razones de negocios, recompra el destino para volver después como felices y despreocupados turistas.
6.-Opciones verdes. Dicen que la famosa leyenda de El Dorado comenzó en las aguas verdeazuladas de la laguna de Guatavita, en donde los muiscas --antiguos habitantes del altiplano cundiboyacense-- arrojaban ofrendas de oro a sus deidades. Hoy el lugar no recibe oro, sino turistas y es conocido como Reserva Forestal Productora Protectora Laguna del Cacique de Guatavita, un destino ecoturístico ubicado a 59 kilómetros al noreste de Bogotá. Está prohibido bañarse o adentrarse en sus aguas, pero el recorrido montañoso que circunda la laguna es ideal para disfrutar de la vegetación y del aire puro de este ecosistema de bosque alto andino.
En Bogotá, los amantes de la naturaleza tampoco pueden dejar de visitar el Jardín Botánico José Celestino Mutis, en el que se pueden disfrutar --entre otras cosas-- de un circuito de invernaderos con plantas de clima cálido, seco y lluvioso y una colección de orquídeas, bromelias, labiadas, cactus y anturios. Este lugar es un verdadero refugio ecoturístico en medio de la ciudad, gracias a su diversidad de flores, plantas y vegetación.
Por Joanna Ruiz Méndez




