Europa a prueba
Luis Xavier Grisanti
Con una economía rezagada debe enfrentar factores que ponen en jaque a su moneda
¿Tanto que nadó la Unión Europea para morir en la orilla? La legítima aspiración de convertirse en una potencia política mundial a partir de su singular proceso de integración económica, se ve hoy amenazada por el surgimiento de potencias emergentes, por la crisis financiera global, por la frágil recuperación económica y por un Barack Obama que declina asistir a la Cumbre de Madrid por problemas de agenda.
Las respetables designaciones del nuevo presidente del Consejo Europeo y de la nueva ministra de Relaciones Exteriores no parecen ayudar mucho, no sólo porque el reemplazo de un Maldini como Javier Solana no es tarea fácil, sino porque la escogencia de los nuevos dignatarios no luce estar a la altura del Manchester United, el Milán o el Barça.
Con una economía comunitaria rezagada ante el empuje productivo y tecnológico de Estados Unidos, China e India, la Unión Europea ahora debe enfrentar factores que ponen en jaque a su moneda única, la joya de la corona de la integración supranacional. Irlanda, España, Portugal y Grecia muestran déficit fiscales de dos dígitos y deudas públicas mayores a 100% del PIB, incumpliendo los parámetros del Tratado de Maastricht.
El cumplimiento de la Agenda de Lisboa, que convertiría a la UE en la economía del conocimiento más dinámica y competitiva del mundo en 2020, dista de hacerse realidad. La inversión en investigación y desarrollo tecnológico y el número de egresados universitarios son bastante inferiores a las de Asia y Norteamérica.
Una Europa vigorosa e integrada es necesaria para la paz, la seguridad y la prosperidad mundial; pero sus líderes y sus sociedades deben trabajar más, vencer el proteccionismo y abrir sus economías y mercados.
lxgrisanti@cantv.net