Aunque el tiempo se detenga, sigo: un poema de Eduardo Escalante

Hay días en los que uno se tropieza con la torcedura del camino, un anuncio a destiempo, una espera inusual, un pesadilla que visita. A todos nos pasa, pero no sucumbimos.

 

Aunque el tiempo se detenga, sigo

El sol brilla como si fuera un adolescente. La mecedora mira hacia el norte.
El aire acaricia el ventanal.
Mis pies se regocijan,

El cuerpo tranquilo como algodón flotante.

Cerré los ojos, cargué el deseo
Una figura se me acercó, nació de la nada, Sentí algo suave en la sien,
Estaba demasiado cómodo para abrir los ojos.

Alguien dirá que el destino está detrás
De uno. Hay que aceptar las cosas como ocurren. Certeza. En primavera el sol es más juguetón

Pero a veces se enoja. No hay nada extraño en ello.

 

Eduardo Escalante
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