La gracia, un poema de Eduardo Escalante

Desde el lenguaje, una verdad se encuentra con la roca de su propia singularidad, y solo allí se afirma, en la impotencia, que existe una verdad.

La gracia

 

Nada que comprender

desde el cielo,

en el caos la gracia vale.

Mucho tiempo paseando distraídos,

tanta expropiación

por los puntero del reloj.

 

Nos volvemos singulares,

cada uno maestro de su forma.

Nos asomamos, algo quiere ser visto.

Está dentro de
una camisa a cuadros anaranjados. 

La habitación de noche

obtiene sol de la tarde. Estoy aplastado
por su belleza.

 

Ahora me percato,

tanto escondido en lo falso,

tan importante nuestra deuda

con la existencia.

Nos hacemos cargo de

la torcedura innoble de la espalda

de esta inhumanidad,

tanto desgarrado, indecoroso.

 

Digo adiós a su tiempo,

Levanto el telón y sigo.

¿Qué anotará el vacío que espera con ardor?

 

 

 

Eduardo Escalante
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