Nuevo día, un poema de Eduardo Escalante

Cada uno escribe su nuevo día con lo de ayer, lo de hoy, o dibujando lo que vendrá (o no vendrá). Algunos eligen las zonas más espinudas, otros las tediosas, y otros deciden ser vagabundos en el acontecer. Cada uno elige su caja de resonancias y tiene una conversación consigo mismo que enaltece, o quisiera olvidar, “algo” o a “alguien”.

 

[7.00 escribiendo]

 

empiezo temprano

cuando las manos me lo piden

las primeras palabras

hacen sus ruidos

quieren cantar sencillo

algún asombro

aunque siempre esconden sus misterios

debajo de las letras

cuando empiezo a disfrutar, como son esquivas

se resbalan hacia la izquierda

dejan la página

quieren que las vaya a buscar

(recuerdo antiguas soberbias)

las atrapo, las limpio, las pellizco

cáscaras sobrarán

me encomiendo para saberlas

debo reconocer, me atemorizan

se pueden mandar a cambiar

son sensibles a mi torpeza

y a mi cuento

puede ser la identidad de una vecina,

o de un loco feliz,

o de la vieja que le echó el ojo a un joven

o a la mosca molestosa que interrumpió un beso

A medio camino del escrito siento

los coqueteos de las letras y guiños de ojos

pero también se burlan de mí

les gusta clavarme un aguijón

así me rasco y dejo de escribir.
de algún modo me las arreglo

ahora escribo sobre el vestido blanco

de la novia embarazada.

 

 

Eduardo Escalante
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