Misterios, un poema de Eduardo Escalante

La geografía del jardín nos permite absorber la energía mineral y vegetal de la tierra que va determinando poco a poco la energía del trabajo humano. Uno siente la mordedura del universo en esta morada vital. Es parte del misterio de estar vivo en este mundo.

 

 Misterios

 

Como todos los días, ella se instaló,

sostuvo los ojos verticalmente,

brazo y dedos preparados,

destilando brisa en

filas diligentes de sentimientos individuales.

Años de práctica,

ahora ondeando en el aire, movimientos prudentes

en un jardín como una acuarela,

piedras azules en el centro.

Sus dedos rasguñan la tierra.

Ella mira la pequeña cara de la raíz

y explota.

Una abeja con su lujuria

arrastra su pecho a través de las flores

con afecto visita una rosa peligrosa,

polen intenso disponible.

Las flores compiten contra su tiempo,

ninguna quiere ser un gemelo pálido.

Ella mantiene su mano en la garganta de una hierba,

un ligero susurro cuando la compacta,

una rosa escarlata

mostrando su floración ante un lirio,

ofreciendo una pista de su secreto.

Eduardo Escalante
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