Pesadilla, un poema de Eduardo Escalante

El ramaje de la mente funciona distinto en los sueños, tiene una curvatura de nuestro amplio mundo pensado en los sueños, a veces las pesadillas forman parte de un limbo perpetuo. Se rompe como látigo de imprevistos o sentidos codificados sin contar con un diccionario. No estamos ajenos a la ambigüedad de una memoria que parece castigada o maltrecha. A menudo queremos rebelarnos y buscamos una interpretación que nos libere de la pesadilla.

 

Pesadilla

 

¿Cuántas veces he deseado desertar del Universo?

meterme en un espejo y habitarlo,

envolver mis quejas

en algas marinas y arrojarlas

a un pozo séptico,

caminar con mi cuerpo al revés

donde la cruz no tenga sombra

donde la indiferencia

es preferible a la sonrisa falsa

donde la vejez no es

adolescencia tardía

y poder recorrer mi vida

desde hoy hasta el ayer del ayer

y ver los capullos caídos.

 

Seguramente nací un día

en el que el Universo estuvo enfermo.

 

 

 

 

 

 

Eduardo Escalante
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