“Dios viene @&%# y no se va a dejar crucificar”

“Dios viene @&%# y no se va a dejar crucificar”
José Tadeo Bravo

José Tadeo Bravo

La expresión que titula este artículo, grosería incluida, quedó grabada en mi mente luego de participar en un polémico debate en una conocida red social. Allí, personas que profesamos diversas creencias religiosas, vimos cómo salieron a relucir las más claras y expresivas muestras de fanatismo que, desde mi humilde punto de vista analítico, pueden llegar a existir en el mundo.

Yo, un confeso y ferviente católico, no me atrevo a señalar la vida de nadie, quizás, debo admitir, puedo cotillear acerca de mi vecina o algún compañero de trabajo, pero aseverar que la Biblia (texto sagrado y manuscrito humano venerado por la Iglesia Católica) muestra a Dios como un ente castigador, vengativo y que, además, no se va a dejar meter unos clavos en las manos, es como decir que María Magdalena reencarnará en el cuerpo de Madonna y no va a dejar que nadie le caiga a pedradas.

El debate acerca de la fe y le existencia de Dios es tan compleja que ha sido materia de análisis en el mundo entero. Por ende, no pretendo crear un foro de discusión acerca de la existencia de Dios, de la Virgen María o de las representaciones que ilustran la fe de los judíos, musulmanes, yorubas o mormones.

Más interesante me resulta rescatar el debate acerca del fanatismo y pasión que tienen algunos al construir o compartir una idea religiosa ¿Acaso somos realmente más hijos de Dios o mejores personas porque repetimos por todos los medios posibles “Dios te bendiga”? ¿O es que acaso luego de cometer unos cuantos delitos sociales podemos decir: “Me arrepentí de mis pecados, pero tú no, por eso vas a la infierno”?

El divorcio y la homosexualidad en el aro del lanzador

divorcio y homosexualidadTal es la entrega que se puede poner en una creencia nacida en los años donde la globalización era más una utopía que una meta, que la sociedad se atreve a condenar a una mujer que se divorcia porque ya no ama a su marido. Sin embargo, ese mismo grupo no aplaude la valentía de esa misma mujer que, con golpes en el cuerpo y una renovada autoestima, salió a hacer frente a la realidad de criar ciudadanos ejemplares, estudiantes dignos de universidades prestigiosas y padres responsables.

Y aun cuando el hogar, la familia y la unidad deben ser los valores de la sociedad, creo que una mujer infeliz y un padre infiel aportan menos de lo que muchos piensan. Siempre he sido defensor del matrimonio, de la familia; pero esa que está constituida con honestidad, con entrega, con respeto y en la que reina el afamado cliché “en las buenas y en las malas”. No la que muchos pretenden crear por “religión”, basada en el dicho “no seré feliz, pero tengo marido”.

Rescato esta última frase, para hacer un llamado a quienes en aspectos de sus vidas son capaces de decirla a viva voz. Créanme a veces ese marido viene disfrazado de trabajo hostil, patrones de belleza, conductas sociales y falsos moralismos de armario.

Igual pasa con los homosexuales, ese gremio tan controversial, que si bien no es un grupo que se caracteriza por su discreción y protocolo, ha sido bandera de creyentes y no creyentes para defender sus posiciones personales, válidas casi todas, pero egoístas al pensar que podemos condenar o señalar las predilecciones sexuales o los gustos personales de aquellos que son distintos a nosotros.

reina de corazonesLa sociedad actual se ha encargado, o dicho de manera más contundente, nos hemos encargado, de poner en un saco lo que nos parece una aberración y de glorificar lo que interpretamos como un acto de bondad, sin mirar más allá de nuestras propias ideas, como si mis ojos fuesen los únicos que ven la verdad, muy similar a la Reina de Corazones de Alicia en el País de las Maravillas.

En los avances de la tecnología y del mundo moderno nos hemos olvidado que los librepensadores tenemos el derecho de coexistir en un mundo en el que el criterio propio va de la mano o caminando al lado del razonamiento de los otros y no en claro enfrentamiento condenatorio.

Recordemos que esta corriente o forma de ver la vida radica su posición en la formación de opiniones sobre el estudio imparcial de los hechos, siendo siempre el dueño de sus propias decisiones, independientemente de la imposición de alguna institución, religión, tradición específica o tendencia política.

La tolerancia como principal frente de lucha ante el fanatismo

ToleranciaQuizás el discurso aquí expuesto ha sido ambiguo y muy cariñoso con cada parte, y es que más que condenar o señalar las posiciones religiosas y políticas de cada persona, el punto de análisis al que pretendo llevar a quienes leen esta columna, es a que tomen cinco minutos de su tiempo para reflexionar un poco acerca de esa pasión y fe sesgada que nos hace perder el verdadero rumbo del respeto y la tolerancia.

No olvidemos que la base fundamental de la sociedad es la tolerancia y, si de algo estoy seguro, es que donde hay fanatismo no puede haber tolerancia ante las posturas diversas a las mías.

Los invito a que en esta caída libre que suele ser la vida, abramos nuestros paracaídas (de forma simbólica) y recordemos que el radicalismo y el fanatismo son las llamas que queman a quienes de manera plural buscan construir un mundo en el que todos podamos convivir.

Un espacio en donde las religiones puedan debatirse sin enfrentarse, que las posiciones políticas sean espacios para la construcción de nuevos patrones y modelos sociales, en el que las preferencias sexuales sean sólo historias privadas.

El día que, como ciudadanos, pongamos en el mismo nivel la posición de los demás, ese día habremos vencido la batalla al peor demonio del mundo: ¡¡Los prejuicios!!

Dejo para finalizar una reflexión que da vueltas en mi cabeza: Si me aseguras que “Dios no se va a dejar crucificar”, entiendo que alguien pensó en llevarlo nuevamente a la cruz… ¿Fuiste tú? Porque a mí no se me ocurrió semejante idea.

José Tadeo Bravo Socorro

twitter: @tadebravo

Instagram: @jtadeobravo

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Autor

Jose Bravo

Venezolano de 31 años, caraqueño de nacimiento y falconiano de corazón. Comunicador social, mención periodismo de la Universidad Santa María de Caracas, con diplomado en Relaciones Públicas y Comunicación Corporativa. Amante de la buena mesa, adicto a las entrevistas de personalidad, dicharachero, conversador, comedido, enamorado del champagne, detractor de las injusticias y las etiquetas. En el mapa del espectro político se decanta por la socialdemocracia, aunque insiste, etiquetas para qué? Católico practicante. Residente español desde el 2011. Vive entre la ilusión y el mundo real.

  • Excelente artículo! me identifico mucho con tu manera de pensar. Hoy en día se necesita más respeto y sentido común, valores que se se han perdido y que otros no se dan cuenta de como son porque se escudan y justifican a través de su fanatismo…que al final es peor!

    Saludos!

  • Bien dicho! todos somos semejantes y nadie es dueño de la verdad absoluta. La diversidad de pensamiento es la que nos hace interesantes, un poco de respeto es necesario para calmar el ego y saciar las ansias de creer que se tiene la razón en todo. Muy buen articulo amigo, tqm

  • Buen artículo primo, Felicidades!…sólo comentarte algo que me quedó dando vueltas en mis pensamientos después de tu reflexión. Si Jesús (el crucificado), es Dios….entonces quien es Dios?…Saludos y un abrazo.

    • Dios padre, Dios hijo, Dios Espíritu tres partes. Trinidad. por eso Jesús (el de la cruz) también es Dios. también es el verbo (el que se hizo carne)

  • Me parece querido primo un artículo muy interesante y que ahora más que nunca estamos viviendo en carne propia,todo los problemas que conlleva la falta de tolerancia y respeto a nuestros semejantes.Excelente!!!!

  • Cada semana te superas con estos artículos que me hacen pensar en lo ciertas que son tus palabras !!!! Buen amigo,buena persona y gran profesional !!! Amas tu trabajo