Conociendo a Puerto Rico (II parte)

Conociendo a Puerto Rico (II parte)

Continuando con la segunda parte de su crónica de viaje a Puerto Rico, María Eugenia Ginés nos presenta los lugares que se deben conocer en el noroeste-centro y sur-suroeste de la hermosa isla caribeña.

 

Noroeste / Centro:

Cavernas del Río Camuy

La bruja

Algo que quería hacer con Alejandro hace mucho tiempo era visitar las Cuevas de Camuy. No las visitaba hace casi 20 años, pero la verdad es que sigue siendo un espectáculo natural como pocos en el mundo, ya sea la primera visita o la décima. El Parque Nacional de las Cavernas del Río Camuy es un sistema de cuevas ubicado entre los municipios de Camuy, Hatillo y Lares, pero la entrada principal del parque se encuentra en Quebrada, Camuy. Las cavernas forman parte de una gran red de cuevas naturales de piedra caliza y vías subterráneas excavadas por el tercer río subterráneo más grande del mundo, el Río Camuy.

Hay evidencia arqueológica de que fueron exploradas hace cientos de años por los indios Taínos, los primeros habitantes de Puerto Rico. Sobre 10 millas de cavernas, 220 cuevas y 17 entradas al sistema han sido trazadas hasta ahora. Pero esto es solo una fracción del sistema entero que muchos expertos creen todavía sostiene otras 800 cuevas. Sólo una pequeña parte del complejo está abierta al público. En esta ocasión visitamos Cueva Clara. Vimos murciélagos, estalactitas y estalagmitas y otras formaciones raras de piedra, arañas y escorpiones. El parque de 268 acres construido alrededor del sistema de cuevas cuenta con recorridos de algunas de las cuevas y sumideros, y es una de las atracciones naturales más populares en Puerto Rico.

Heladería Lares.

Aprovechamos la cercanía para hacer una visita rápida al “pueblo del grito”: Lares. Lares es conocido por sus hermosas haciendas cafeteras, su buen café, su helado de sabores raros y, obviamente, por el grito.

Lares es un encantador pueblo montañoso que me atrevo a decir, es el más patriótico de Puerto Rico. La bandera del pueblo es comúnmente identificada con la causa de la independencia de la isla. Y esto tiene su razón de ser. El Grito de Lares es el primer y único grito de independencia que ha tenido Puerto Rico. El 23 de septiembre de 1868 entre 600 a 1000 hombres se rebelaron por la Independencia de España. La mayoría de los detenidos eran inocentes jíbaros, cuya única culpa era ser víctimas pasivas del régimen político. Los ciudadanos de la capital y los ricos eran indiferentes al movimiento independentista. Los hombres estaban mal armados y sin ayuda, protección o entrenamiento. La insurrección tuvo varios líderes, los más prominentes, don Ramón Emeterio Betances (1827-1898), dirigiendo el movimiento desde el exilio en Santo Domingo, y Segundo Ruiz Belvis (1829-1867) co-líder con Betances. Ana María (Mariana) Bracetti Cuevas (1825-1903), esposa de uno de los miembros de la insurrección, cosió la bandera revolucionaria diseñada por Betances. Las razones de la insurrección fueron: pobreza, esclavitud, impuestos, falta de oportunidad y gobierno militar. Dirigido por Don Manuel Rojas, el movimiento fue aplacado en menos de 24 horas. Tenía que dar el trasfondo de la historia porque de eso se trata este espacio, de la historia de los lugares.

Plaza de la Revolución.

Ninguna visita a Lares está completa sin pasar por la Plaza de la Revolución, donde se encuentra la Iglesia San José de la Montaña, el monumento a Betances, el monumento al Grito y los famosos helados. ¿Que tienen de raros los helados de Lares? Puedes comerte una barquilla de aguacate, de batata, de maíz, de habichuelas y muchos más. ¡Yo por mi parte me comí una de arroz con dulce que estaba espectacular! Si cuentas con más tiempo, recomiendo visitas a las haciendas cafetaleras, Lealtad y Renacer. Dato curioso: al presidente Clinton lo llevaron a la Heladería Lares en una visita a Puerto Rico en el 2008, y comió helado de mango.

Sur / Suroeste:

Ya rumbo al sur, paramos en el pueblo de Guayama, a la cual se le llama “Ciudad de los Brujos” ya que desde el siglo 19 habitaban muchos curanderos, espiritistas y santeros en su territorio. Posteriormente un popular lanzador del equipo de beisbol de Guayama, conocido como “Moncho El Brujo” acuñó el sobrenombre y el mismo se vinculó entonces al deporte.  Este territorio fue habitado por indios Taínos y la ciudad fue fundada en 1736. Hay ganado y paisajes de valle y montaña.

Guayama.

Catedral Nuestra Señora de Guadalupe, Ponce.

Alcaldía de Ponce.

De Guayama seguimos nuestro recorrido hacia la segunda ciudad más importante de Puerto Rico: Ponce. La verdad es que de Ponce, La Ciudad Señorial, podríamos hablar por días. Tiene su propio estilo arquitectónico (criollo ponceño), está bordeada al sur por el imponente Mar Caribe, cuenta con una importante colección de arte europeo en el Museo de Arte de Ponce, con el bellísimo Castillo Serrallés,  entre otros. Dimos una vuelta por los murales de “Ponce es Ley”, una bienal de arte que empezó en el barrio sanjuanero de Santurce hace unos años, y también vimos algo muy curioso. En la entrada al Paseo Tablado de la Guancha, cerca del Club Náutico, hay una estatua de un león, orgulloso símbolo de la ciudad. La Fuente del León tiene la peculiaridad de que la cara del león se parece mucho al fallecido y muy querido alcalde de Ponce, don Rafael “Churumba” Cordero. Bien dicen de la perla del sur, “Ponce es Ponce y lo demás es parking”.

Seguimos nuestro camino a Guánica. Guánica es un tranquilo pueblo en el sur de la isla, con una topografía increíble, playas hermosas y encantos naturales únicos. Fue por Guánica por donde, en 1898, desembarcaron las primeras tropas norteamericanas durante la Guerra Hispanoamericana, donde eventualmente Puerto Rico se convirtió en botín de guerra.

Copamarina Beach Resort & Spa

Estoy segura que el hotel más hermoso de Guánica es el Copamarina Beach Resort & Spa y lo puedo recomendar con los ojos cerrados y aunque estuvimos de visita, este no fue nuestro “hogar” por el fin de semana; lo fue un ecléctico hotel con villas de nombres curiosos: Mary Lee’s by the Sea. Nuestro apartamento, “Tranquila”, era de dos habitaciones, la decoración era lo que denominamos como “tiki-tacky”. ¡Pero no hay nada que cambiarle! Además de las dos habitaciones, había camas en la sala y en la cocina. Sí; ¡en la cocina! Lo importante era que nos podíamos acomodar todos.

Cayo Aurora (Gilligan Island).

Aunque Guánica es pequeño, tiene muchas cosas para ver: tiene un viñedo (creo que el único en Puerto Rico), tiene una finca de girasoles, Playa Santa, pero sin duda, uno de sus principales atractivos son sus hermosos y paradisiacos cayos de manglar. Desde el balcón de nuestra villa el cayo de Gilligan queda a una milla y se ve muy claro y muy cerca. De hecho, se puede llegar en kayak, pero nosotros fuimos en lancha de motor. Gilligan es el apodo de Cayo Aurora, una reserva natural de la playa de Caña Gorda que está protegido por Recursos Naturales. Sus aguas cristalinas son perfectas para hacer ‘snorkeling’, ver peces, erizos y mucha más vida marina. Lo ideal es ir con kayaks o flotadores de esos gigantes que pone Taylor Swift en su Instagram. Guánica nos regaló noches de increíble luna llena y reencuentros.

Cayo Aurora.

Se nos quedó fuera toda la costa noroeste de Puerto Rico, donde también hay playas hermosísimas como las que le gustan a mi hijo, con muchas olas. Puerto Rico es CASA no importa donde estemos, así que ya habrá oportunidad de volver.

Lo he dicho muchas veces: se trata del viaje, no del destino. Pero también de quienes nos acompañan en el camino.

 

Twitter: @ViajesdeGines

Instagram: losviajesdegines

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Categorías: Destinos

Autor

María E. Ginés

María Eugenia Ginés, canceriana, amante de los gatos, los viajes y un buen concierto en vivo. Nacida en San Juan, Puerto Rico, de madre colombiana y padre puertorriqueño, lo que ella considera la combinación perfecta entre Latinoamérica y Caribe. Es madre de un chico de 11 años, y ahora reside en Miami, FL. El haber nacido en una ciudad de más de 500 años la hizo una amante también de la historia y especialmente, de los lugares con historia. Egresada de Comunicaciones de la Universidad del Sagrado Corazón en San Juan, PR, se desempeña como Directora de Estrategia para una agencia de publicidad en Miami. Conocedora de las redes sociales, se considera una “social [media] butterfly”, experta en temas de entretenimiento, cine y televisión; luego de insistencia de amigos y colegas, se decidió a contar sus propias historias en su espacio, “Los Viajes de Ginés”.