A las insolencias de los días, un poema de Eduardo Escalante

En última instancia, cuando la naturaleza y los días muestran sus inclemencias, el escritor acude al refugio de la palabra que invoca días mejores, alza una voz para preguntarse acerca de lo que reina en la oscuridad y sobre la escritura que ha de poder salvar.

 

A las insolencias de los días

 

Orar

Tanto suceso perdido,

Tanta desdicha

 

Pero somos mejores que eso.

Di que somos mejores.

 

En los escaños de la plaza diseminados lateralmente y

en el jardín naranja, he pedido estar donde

el verde oleaje, pero libre del vaivén del mar.

 

granos de los cielos

destilan gotas dulces

las llevaré a casa

 

Sigo mi liturgia diaria:

acero, piedra, lluvia, sol, sonrisas

 

Nada se oscurece si nos movemos

en un océano de trigo.

Dejo refugio a los días que necesitan consuelo

como al goce que necesita incubación.

 

Los niños beben alegría en la fiesta de cumpleaños,

despreocupados se deslizan por los árboles.

 

Dejemos que se destile

el peso del mundo,

embriagados en ceguera

no hay luz de guía.

Eduardo Escalante
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