Despertando cuando la luna nace del bosque, un poema de Eduardo Escalante

Los detalles no pasan inadvertidos, dan cuenta de la gratitud. Todo es real. Nada una fantasía sostenida por el diablo. Nada una ilusión tóxica y devastadora de estos tiempos  de Azazel anaranjado.

 

Mi última naranja a los pies del santo.

Apago las luces. No tengo bendiciones.

Digo gracias por el agua

y la madera del árbol.

Digo gracias por la vida

y su misericordia.

Gracias por Spiderman

y el Principito. Gracias por ambos

El fuego y la naranja son primos hermanos.

Inclino mi cabeza

rezo para que mi extrañeza sea santa

No sé si hay una línea directa con Dios.

 

Eduardo Escalante
Artículos Relacionados
Jeampier J. García

Jeampier J. García lanza libro con estrategias para romper ciclos de escasez en familias hispanas en EE.UU.

autoras hispanas

3 autores hispanos que están redefiniendo la narrativa contemporánea

espana y mexico

Querida España: carta desde un país nacido de muchas sangres

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Habla con nuestra Asistente Literaria