El nuevo televisor hispano es el streaming: cómo los latinos están cambiando la televisión en Estados Unidos

Durante décadas, la televisión fue una experiencia organizada desde afuera. Las cadenas decidían qué programas llegaban a la pantalla, a qué hora se transmitían y cuánto tiempo permanecían en el aire. Las familias podían elegir entre los canales disponibles, pero el margen de decisión era limitado.

Ese modelo ya no describe por completo cómo consume televisión la audiencia hispana en Estados Unidos.

Según Nielsen, el streaming representa 55.8% del tiempo total de televisión de los espectadores hispanos, frente a 46% para la población general. Los hispanos también registran un consumo superior al promedio estadounidense en plataformas como YouTube, Netflix y Disney.

La cifra importa porque no se trata únicamente de que una comunidad esté utilizando más aplicaciones. Lo que está ocurriendo es una transformación en la relación entre audiencia y contenido. Los espectadores hispanos están escogiendo con mayor precisión qué quieren ver, en qué idioma, desde qué dispositivo y bajo qué códigos culturales.

Nielsen describe a esta audiencia como una población que está construyendo sus propias experiencias mediáticas, impulsando tendencias y participando activamente en la manera en que se crea y distribuye contenido. Con unos 68.1 millones de hispanos viviendo en Estados Unidos y una edad mediana de 31 años, se trata además de una audiencia considerablemente joven y con peso suficiente para influir en decisiones de programación y publicidad.

De esperar representación a escoger dónde queremos verla

La televisión tradicional en español cumplió durante décadas una función central para las familias latinas. Permitía escuchar el idioma, seguir noticias de la comunidad, ver telenovelas, deportes, concursos y programas que compartían códigos culturales reconocibles.

Ese vínculo no ha desaparecido. Nielsen señala que la televisión abierta y por cable sigue funcionando como un punto de contacto cultural importante para los hispanos, especialmente en contenidos narrativos, deportes, programas de variedades y formatos conversacionales. Cerca de 20% del tiempo que esta audiencia dedica a la programación televisiva tradicional se concentra en variedades y contenidos de conversación.

Lo que cambió es que esas opciones ya no son las únicas. Una persona puede empezar el día viendo noticias en español, continuar una serie estadounidense en inglés, escuchar una entrevista bilingüe y terminar la noche con un creador latino en YouTube. Todo forma parte de una misma experiencia mediática.

Esto refleja además la diversidad interna de la población hispana. No existe un único “televidente latino”. Conviven personas nacidas en Estados Unidos con inmigrantes recientes; familias que hablan exclusivamente español con otras que utilizan principalmente inglés; jóvenes que consumen contenido bilingüe con adultos que siguen prefiriendo programación tradicional.

El streaming permite que esa diversidad se exprese sin obligar a todos a entrar en una misma parrilla de programación.

Por eso la representación también adquiere otro significado. Ya no basta con incluir un personaje latino de manera ocasional. Las audiencias quieren historias que se sientan culturalmente reconocibles, complejas y alejadas de estereotipos.

Nielsen encontró que 56% de los hispanos quisiera ver mayor representación en redes sociales, una cifra que aumenta a 63% entre los hispanohablantes. La organización también señala que las audiencias hispanas no están esperando pasivamente a ser representadas: están creando sus propias plataformas, amplificando su cultura y demandando autenticidad.

Ese cambio modifica la relación de poder entre el espectador y las grandes compañías de entretenimiento. Cuando una plataforma no ofrece contenido que conecta con su audiencia, esa persona puede abrir otra aplicación, seguir a un creador independiente o buscar una producción realizada en otro país.

La competencia ya no ocurre únicamente entre cadenas. Ocurre entre cualquier espacio capaz de captar atención.

Cuando la audiencia latina también empieza a definir el mercado general

El crecimiento del streaming hispano tiene otra consecuencia importante: los hábitos de esta comunidad ya no pueden analizarse como una categoría paralela al mercado estadounidense.

Los hispanos representan cerca de una quinta parte de la población del país y cuentan con un poder adquisitivo estimado en más de $4.1 billones de dólares. Nielsen señala además que sus hábitos digitales y móviles están influyendo en tendencias generales de entretenimiento, tecnología y deportes.

YouTube ofrece un ejemplo claro. Nielsen indica que casi 96% de la inversión digital en español de los minoristas estadounidenses durante el primer trimestre de 2025 se concentró en esta plataforma, que representa cerca de 21% del tiempo televisivo entre audiencias hispanohablantes.

Esto demuestra que la televisión dejó de estar definida únicamente por un aparato en la sala. Hoy el televisor puede ser una pantalla inteligente conectada a YouTube, una aplicación de streaming, un canal FAST o un contenido enviado desde el teléfono.

La experiencia también es más individual. En una misma casa, cuatro personas pueden estar viendo cuatro cosas distintas y todas pueden considerarse televisión.

Este cambio puede parecer una pérdida de la experiencia compartida, pero también ha abierto nuevas formas de comunidad. Las conversaciones sobre una serie continúan en redes sociales. Los deportes se comentan mientras ocurren. Los reality shows generan reacciones en tiempo real. Los creadores responden directamente a quienes los siguen.

La audiencia ya no es solo receptora. También comenta, recomienda, corta fragmentos, crea memes, cuestiona representaciones y convierte ciertos contenidos en fenómenos culturales.

Para la industria, eso significa que entender al público hispano requiere algo más que traducir campañas o producir una versión en español de un anuncio originalmente pensado para otra audiencia. La diversidad cultural, generacional y lingüística obliga a pensar en historias y estrategias más específicas.

También revela una contradicción. Aunque las audiencias hispanas tienen un consumo digital intenso, Nielsen señala que menos de 1% de la inversión publicitaria digital de los minoristas estadounidenses en el primer trimestre de 2025 se destinó a sitios web en español. Existe, por tanto, una diferencia considerable entre la atención que ofrece esta audiencia y la inversión que recibe.

Ese desequilibrio puede convertirse en uno de los temas centrales de los próximos años. Si los hispanos están entre quienes más utilizan streaming, si representan una población joven y en crecimiento y si además demandan mayor autenticidad, las plataformas tendrán que decidir si continúan tratándolos como un segmento especializado o empiezan a asumir que forman parte central del mercado estadounidense.

El dato de 55.8% ayuda a medir el cambio, pero no explica por sí solo lo que está ocurriendo. La transformación más importante es cultural. La audiencia hispana está utilizando el streaming para construir una televisión más flexible, bilingüe y personalizada. Puede consumir contenidos de Estados Unidos, América Latina y creadores independientes sin sentirse obligada a escoger una sola identidad mediática.

La televisión tradicional sigue teniendo espacio, especialmente en deportes, variedades y experiencias compartidas. Pero el centro de gravedad se ha desplazado. Los hispanos ya no esperan a que una cadena decida cuándo y cómo representarlos. Cada vez tienen más herramientas para elegir dónde mirar, a quién seguir y qué historias convertir en relevantes. Eso no significa únicamente que los latinos estén viendo más streaming. Significa que también están ayudando a decidir qué entendemos hoy por televisión estadounidense.

Camila Buendía
Artículos Relacionados
podcast

Del podcast al videocast: por qué ya no solo escuchamos las conversaciones, también queremos verlas

Música hispana sin traducción: cómo el español conquistó el mainstream de Estados Unidos

Música hispana sin traducción: cómo el español conquistó el mainstream de Estados Unidos

microdramas

Microdramas: las novelas de pocos minutos que están conquistando el teléfono

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Habla con nuestra Asistente Literaria