Estar a la intemperie es quedar sin protección a merced de la lluvia, del viento, de la palabra lacerante, del gesto nocivo. Es estar vulnerable ante los contra-tiempos, pero quizás gracias a ello, se va creando una serena fortaleza similar a la del bambú que se dobla pero no se quiebra.
Intemperie
Has llegado
y lo sabes
porque la opresión se afirma
contra tu cuerpo
y condescendiente optas por el dulce
mutismo.
Más allá de la negación o la aceptación,
el recogimiento
te sitúa en el punto de mira
del que ya no ansías
escapar.
Con labios de fuego
con la mano tendida
arribas a la estación
donde la sentencia
se digiere
sin prisa y viendo fijamente
al sol.
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